Firiplaka es probablemente la playa de Milos que mejor equilibra postal impresionante con comodidad práctica. Se sienta en el sur de la isla, protegida del meltemi por acantilados verticales de 40-50 metros donde se leen a simple vista las capas geológicas: blanco puro en la parte alta, franjas amarillo yema en el medio y vetas ocre-rojizo en la base. Un manual de geología abierto a cielo raso.
La playa es más larga y ancha que Sarakiniko o Kleftiko: unos 300 metros de arena fina beige que baja en pendiente muy suave al agua. Aquí sí puedes tumbar toalla, plantar sombrilla y pasar todo el día. La ensenada, cerrada por los acantilados y por una gran roca-isla en el centro que parte la playa en dos, crea aguas prácticamente sin oleaje incluso en días de viento norte.
Punto de dolor: sombra. Como en la mayoría de playas de Milos, sombra natural cero. El chiringuito alquila sombrilla y dos tumbonas por 25-30 € el día. Es caro pero salvador en agosto. Si quieres ahorrar, lleva tu propia sombrilla portátil y llegar antes de las 10:30 para plantarla al pie del acantilado del oeste, donde hay pequeñas franjas de sombra reflejada a mediodía.
Punto de dolor: aparcamiento y acceso. Los últimos 3 km desde la carretera principal son pista de tierra con baches. Un coche de alquiler normal (Panda, Yaris, Aygo) llega sin problema, solo hace falta ir despacio. En julio-agosto llegar antes de las 11:00 es clave: después el aparcamiento se llena y los coches empiezan a bloquearse mutuamente en la vuelta. Bus público solo tiene 2 salidas y no da para hacer día completo.
El agua es de las más azules de Milos, con transición de turquesa claro cerca de la orilla a azul cobalto en el centro. Fondo mixto: los primeros 20 metros son arena limpia (perfecto para niños y bañistas nerviosos), después empieza a haber cantos y algo de roca donde el snorkel se vuelve interesante. Peces sargo, algún pulpo cerca de las paredes rocosas de la ensenada, visibilidad de 10-15 metros.
La roca-isla del centro merece una mención especial: se llega a nado en 10-15 minutos (unos 200 metros desde la orilla), tiene una pequeña meseta donde se puede subir y saltar al mar desde 3-4 metros. Los jóvenes de la playa la usan como sitio de reunión al atardecer. Precaución: cuando sopla el meltemi hay corriente entre la roca y la orilla, no es sitio para nadadores inexpertos.
Firiplaka funciona muy bien para familias con niños medianos: la pendiente suave, la falta de olas y la presencia del chiringuito (con baño, hielos, snacks) hacen la tarde fácil. Para niños muy pequeños hay opciones aún más suaves como Paleochori o Achivadolimni. Para parejas y viajeros solos también es buen sitio: la extensión permite encontrar rincón propio si te alejas del núcleo del chiringuito.
Un plan de día completo por el sur: Firiplaka por la mañana, mudarte hacia el este 2 km hasta Tsigrado para el chapuzón de tarde (aventura con escalera y cuerda), y cerrar con puesta de sol en Paliochori donde puedes cenar en la taberna de la playa con los pies casi en el agua. Los tres están conectados por la misma carretera del sur.