Si tuviéramos que elegir una sola base de playa en Naxos, sería Agia Anna. No es la playa más espectacular de la isla ni la más larga ni la más salvaje, pero es la que mejor equilibra todo: arena fina, agua limpia y poco profunda, tabernas honestas donde comer bien y barato, y una fracción de la gente que se concentra a un kilómetro al norte en Agios Prokopios.
El pueblo es pequeño, con un puerto pesquero diminuto donde amarran las barcas de colores y donde por la tarde se ve a los pescadores arreglando redes. Es una postal que no está montada para el visitante.
La playa
Unos ochocientos metros de arena clara, con un tramo central organizado con tumbonas y sombrillas y los extremos libres. El fondo es de arena y entra plano, sin piedras ni sorpresas, así que es una playa segura para bañarse con niños.
El agua es de una transparencia notable incluso para los estándares cíclada, porque el fondo arenoso no levanta turbidez. En días de calma se ve el fondo a cuatro metros.
En cuanto a sombra, hay un poco más que en sus vecinas: algunas tamariscas en la zona de detrás y los toldos de las tabernas, que están literalmente sobre la arena. No es sombra de playa, pero significa que puedes comer y descansar a cubierto sin salir del sitio.
Por qué preferimos comer aquí
Esto es lo que más nos gustó de Agia Anna y la razón por la que volvimos tres veces. Las tabernas de la playa no son chiringuitos de temporada con carta plastificada, son negocios familiares que llevan décadas abiertos y que cocinan producto local: pescado del día que ha entrado por el puertecito de al lado, queso graviera de Naxos, patata naxiota, cabrito, verdura de los huertos del interior.
Los precios son sensatos, entre 15 y 25 euros por persona con vino de la casa. Y a diferencia de otras playas más comerciales de la isla, aquí es normal ver a familias griegas comiendo, que es siempre la mejor señal.
Una recomendación práctica: reserva o llega antes de la una y media si vas en agosto. Las mesas de primera línea, las que están con los pies casi en la arena, se ocupan pronto.
Pros y contras honestos
A favor: relación calidad-precio del conjunto, ambiente tranquilo pero con vida, agua excelente para niños, muy buena conexión de autobús, y punto de partida perfecto para caminar por la costa hacia el norte o hacia el sur.
En contra: es más pequeña que sus vecinas y en pleno agosto el tramo central se llena. La sombra sigue siendo limitada. Y como toda la costa oeste, está expuesta al meltemi, aunque algo menos que Plaka porque el pequeño espigón del puerto rompe parte del oleaje en el extremo norte.
Otro detalle: no hay vida nocturna. Algún bar de playa que cierra a medianoche y poco más. Si eso es lo que buscas, tienes que dormir en Chora.
Andando desde aquí
Agia Anna es el mejor punto de partida para el paseo costero de Naxos, que es una actividad gratis que casi nadie hace y que nos parece de lo mejor de la isla.
Hacia el norte, quince minutos por la arena hasta Agios Prokopios, y desde allí otros veinte hasta el promontorio de Stelida. Hacia el sur, en cinco minutos empieza Plaka y ya no se acaba en cuatro kilómetros: puedes caminar una hora larga por arena continua hasta el extremo sur, donde la playa se vuelve desierta.
El mejor momento para el paseo es a partir de las seis de la tarde, con la luz baja y la arena fresca. Descalzo, por la orilla, con la costa entera para ti.
Práctico
El aparcamiento junto al puerto pesquero es gratuito pero pequeño. Hay más espacio en las calles del pueblo. En agosto, llega temprano.
Desde aquí sale también uno de los barcos de excursión más populares de Naxos, el que va a la cueva de Rina y a Koufonisia en jornada completa con barbacoa a bordo. Es una de las mejores actividades de la isla si te sobra un día.
Para alojarse, Agia Anna tiene estudios y apartamentos a precios más razonables que Agios Prokopios, y a un par de calles de la arena bajan bastante más. Si buscas ahorrar sin renunciar a estar a cuatro minutos del mar, esta es la zona.