Chora tiene dos caras y conviene saberlo antes de llegar. La de abajo es el paseo marítimo: tabernas con mantel de papel, agencias de ferry, tiendas de sandalias, gente comiendo gyros mirando los barcos. Está bien, es animado, y es lo que ve el que baja del ferry y no sube.
La de arriba es otra cosa. Basta meterse por cualquier arco del paseo y subir dos minutos para entrar en un laberinto de callejones encalados, pasadizos cubiertos, escaleras que giran sobre sí mismas y patios donde tienden la ropa. Nos perdimos las tres veces que entramos, y la tercera ya lo hicimos a propósito.
El Kastro: un castillo donde vive gente
En 1207 el veneciano Marco Sanudo llegó a Naxos con ocho galeras, quemó sus propios barcos para que su tripulación no pudiera volverse atrás y fundó el Ducado del Archipiélago, un estado feudal que gobernó las Cícladas durante trescientos años desde esta colina.
Lo que construyó es lo que ves hoy: un recinto amurallado en lo alto de Chora, con doce torres originales (queda parte de una, la torre Glezos, y el trazado de las demás), acceso por tres puertas y un anillo de casas nobles pegadas a la muralla. Los venecianos usaron para levantarlo el mármol del templo inacabado de la Portara, que se ve desde arriba.
El detalle que hace especial al Kastro es que no es un monumento vacío. Es un barrio habitado. Muchas de las familias que viven dentro descienden directamente de aquellos nobles venecianos y católicos, y sus escudos de armas siguen tallados sobre los dinteles. Camina despacio mirando hacia arriba: hay escudos por todas partes, algunos del siglo XIV.
Dentro del recinto están la catedral católica, bajo cuyas losas de mármol fechadas en 1619 descansan los restos de los duques, el Museo Arqueológico instalado en la antigua Escuela Comercial Francesa donde estudió Nikos Kazantzakis, y el museo veneciano Della Rocca-Barozzi, una casa noble abierta al público.
Cómo moverse sin frustrarse
Aquí va el consejo práctico más útil: no intentes seguir un mapa. El GPS no funciona bien entre los callejones cubiertos y las calles no tienen nombres visibles. La táctica que funciona es sencilla, para bajar deja que la gravedad te lleve y acabarás en el paseo, y para subir busca siempre el callejón que asciende y acabarás en el Kastro. No hay manera de perderse de verdad, Chora es pequeña.
Sobre accesibilidad, siendo honestos: el casco antiguo es escalera pura. Hay tramos de treinta o cuarenta peldaños de piedra irregular. Con movilidad reducida o carrito de bebé la parte alta es impracticable, aunque el paseo marítimo y la zona de Grotta sí son llanos y accesibles.
El calzado importa más de lo que parece. Las losas de mármol de los callejones están pulidas por siglos de pisadas y con suela lisa resbalan, sobre todo bajando. Deja las sandalias de plataforma en el hotel.
Cuándo subir
La mejor hora es entre las siete y las nueve de la tarde. El sol baja, las paredes blancas se ponen doradas, abren las tiendas que cerraron a mediodía y la temperatura es agradable. A las dos de la tarde de agosto, en cambio, es un horno sin sombra y todo está cerrado.
Otra ventana buena es a primera hora, sobre las ocho de la mañana. Están abriendo las panaderías, huele a bougatsa, y tienes los callejones enteros para ti. Es cuando mejor se ven los detalles arquitectónicos, los escudos, los arcos, las puertas de madera antigua.
Evita el mediodía de los días en que atracan cruceros grandes. No son muchos, Naxos no es puerto de crucero masivo como Mykonos, pero cuando llega uno el Kastro se llena de grupos con guía y bandera.
Dónde comer y dónde no
En el paseo marítimo hay de todo, incluidos algunos sitios claramente orientados al turista de paso. Nuestra experiencia: cuanto más te alejas del muelle de ferries, mejor come. Los locales del extremo norte del paseo y los que están dentro del laberinto, en patios pequeños con cuatro mesas, son los que merecen la pena.
Dentro de Chora hay una tradición gastronómica sólida basada en producto de la isla, con el queso graviera de Naxos, la patata naxiota (tiene denominación protegida y es famosa en toda Grecia), el cabrito al horno y el licor de kitron que se destila en Halki. El mercado del casco viejo es el sitio para comprar queso, miel y aceitunas a granel.
Y un consejo de aparcamiento porque es el gran dolor de cabeza de Chora en agosto: no intentes aparcar cerca del paseo. Hay un aparcamiento amplio y gratuito al norte del puerto, pasada la zona de Grotta, a cinco minutos andando del centro. Deja el coche ahí el primer día y olvídate.