Chochlaki significa guijarro en griego, y el nombre no engaña. Es una playa de cantos rodados negros, grandes y perfectamente pulidos, encajada bajo el acantilado que sostiene el monasterio de Panagia Spiliani. Es la playa urbana de Mandraki y la única a la que se llega andando desde el pueblo.

La estampa es de las que se recuerdan: la pared vertical de roca oscura arriba, el monasterio blanco asomado en lo alto, y abajo esta franja de piedras negras contra un agua azul cobalto. Es probablemente el sitio más fotogénico de Nisyros después del cráter, y sin embargo casi nunca hay más de una docena de personas.

Lo que tienes que saber antes de bajar

No hay nada. Ni un chiringuito, ni sombrillas de alquiler, ni ducha, ni papelera, ni socorrista. Es una playa completamente virgen a diez minutos de la capital. Lleva agua, algo de comer si vas a quedarte y bolsa para tu basura.

No hay sombra en absoluto. A partir de media mañana el sol pega de lleno y la piedra negra acumula un calor considerable. En julio y agosto la playa es incómoda entre las doce y las cinco, literalmente por temperatura del suelo.

El guijarro es grande, del tamaño de un puño en muchas zonas. Andar descalzo es una tortura y tumbarse directamente sobre la piedra también. Con una esterilla o una tumbona hinchable la cosa cambia. Escarpines muy recomendables para entrar al agua.

El mar, y una advertencia real

El agua es cristalina y profunda enseguida, sin apenas plataforma. Se nada estupendamente y hay buen snorkel junto a las rocas del extremo norte.

Ahora la advertencia importante, que en esta playa sí importa: Chochlaki está orientada al noroeste y queda completamente expuesta al meltemi. Cuando sopla viento del norte, que en julio y agosto es frecuente, aquí entra oleaje y hay resaca. Con el guijarro grande y la pendiente rápida, salir del agua con olas es genuinamente incómodo y puede ser peligroso para quien no nade bien.

Regla simple: si al asomarte desde el sendero ves rompientes, no bajes a bañarte. Vete a la costa norte, a Lies o a la playa de Pali, que están más protegidas. Los días de calma, en cambio, Chochlaki es una piscina.

Por lo mismo, no es una playa para niños pequeños. Ni el acceso, ni el guijarro, ni la profundidad rápida, ni la posibilidad de oleaje acompañan.

El camino de llegada

Se va andando desde Mandraki. Desde el final del paseo marítimo, en dirección al monasterio, arranca un sendero que rodea la base del acantilado. Son unos diez minutos por camino de tierra y piedra, con un tramo con escalones. No es difícil pero tampoco es accesible: nada de sillas de ruedas, carritos ni chanclas de dedo.

También se puede llegar bajando desde la escalinata del monasterio, aunque el camino de la costa es más cómodo.

Cuándo ir

La mejor hora es a primera de la mañana, cuando aún hay algo de sombra proyectada por el acantilado y el sol no ha calentado la piedra. La segunda mejor es el atardecer: la luz de poniente da de lleno sobre la roca y el monasterio, y es cuando la playa está más bonita, aunque a esa hora ya apetezca menos bañarse.

Encájala como el remate de una mañana en el pueblo o antes de subir al Paleokastro. Es una playa de una o dos horas, no de jornada completa, y para eso está perfecta.