Es un museo pequeño, se ve en cuarenta minutos y cuesta 4 euros. Y aun así, para entender Paros, es probablemente la visita más rentable de la isla.

Está justo detrás de la Panagia Ekatontapyliani, en Parikia, compartiendo recinto con el instituto local. La entrada es discreta y mucha gente pasa de largo sin verla.

La Crónica de Paros

La pieza estrella es un fragmento de losa de mármol del siglo III antes de Cristo conocido como la Crónica de Paros o Mármol Parió.

Es un documento extraordinario: una cronología grabada en piedra que enumera, año por año hacia atrás, los acontecimientos y personajes destacados de la historia griega desde el reinado mítico de Cécrope hasta el año 264 antes de Cristo. Incluye fechas de poetas, de guerras, de inventos y de fundaciones de ciudades.

Para los historiadores modernos es una de las fuentes cronológicas más importantes de la Antigüedad. Se descubrió en el siglo XVII empotrado en los muros del kastro veneciano, y las otras dos losas del mismo documento acabaron en el Museo Ashmolean de Oxford, donde siguen.

Ver el fragmento que se quedó en la isla, con las letras todavía nítidas en el mármol, produce un efecto raro: es un calendario de dos mil trescientos años.

El resto de la colección

Dado el material del que está hecha la isla, no sorprende que el mármol domine.

Hay una Niké del siglo V antes de Cristo captada en el momento de posarse, con los pliegues del vestido tratados con esa translucidez tan característica del mármol pariano. Y una Gorgona del siglo VI, arcaica y con las piernas dobladas en la convención de la carrera, que es de las piezas más llamativas del museo.

De la prehistoria hay cerámica de las excavaciones del islote de Saliagos, entre Paros y Antíparos, uno de los asentamientos más antiguos del Egeo, hacia el 5000 antes de Cristo. La pieza más conocida de ese conjunto es la llamada Dama Gorda de Saliagos, una figurilla neolítica de formas rotundas muy anterior a las famosas figuras cicládicas esbeltas.

También hay hallazgos del Templo de Apolo de la acrópolis de Parikia, mosaicos romanos, estelas funerarias y una colección de esculturas fragmentarias que documentan la producción de los talleres locales.

Merece la pena o no

Nuestra respuesta honesta: sí, si vas a visitar también las canteras de Marathi o si te interesa la historia. No, si tu viaje es exclusivamente de playa y estás de paso un día.

El motivo es que la colección funciona sobre todo como contexto. Ves aquí las esculturas, luego subes a las canteras de Marathi y ves los agujeros negros de donde salió esa misma piedra, y entonces las dos visitas se explican mutuamente. Por separado, el museo es correcto sin más.

Datos prácticos

Precio: 4 euros la entrada general, 2 la reducida. Menores de 25 de la UE, gratis. Hay días de entrada libre en fechas señaladas del calendario del Ministerio de Cultura griego.

Horario: normalmente de 8:30 a 15:30, cerrado los martes. En verano suele ampliar hasta la tarde, pero conviene confirmarlo el mismo día porque cambia según la disponibilidad de personal.

Tiempo necesario: 40 minutos con calma, una hora si lees todos los paneles.

Señalización en inglés: sí, en las piezas principales. Los cartelones son algo escuetos y de otra época, pero suficientes. En español, nada.

Accesibilidad: hay escalones en la entrada y la planta no está adaptada del todo. Consulta antes si necesitas acceso sin barreras.

Fotografía: permitida sin flash.

Cómo llegar

Está en pleno centro de Parikia, a unos cinco minutos andando del muelle de ferries, en el mismo recinto de la iglesia de las Cien Puertas. No necesitas coche ni transporte: si estás en la capital, es un paseo.

La combinación lógica de mañana es iglesia, museo y kastro veneciano, en ese orden, y luego bajar a comer al casco viejo. Con tres horas se hace todo sin agobios.