Grikos: la bahía que parece un lago

La primera vez que bajamos a Grikos nos costó creer que estábamos mirando mar abierto. La bahía está cerrada por dos penínsulas que se cierran como unas pinzas, y el agua dentro no se mueve. Es un lago con sabor a sal.

Está a 4 kilómetros al sur de Skala y es, probablemente, el rincón más elegante de Patmos sin necesidad de ser pretencioso. Aquí se aloja buena parte del turismo que viene a la isla buscando tranquilidad y no fiesta.

Y aquí es donde acabamos volviendo cada vez que el viento del norte estropeaba los planes en el otro extremo de la isla.

Kalikatsou y Tragonisi: el paisaje

Lo que hace especial a Grikos no es solo el agua quieta, es lo que enmarca la bahía. A un extremo se levanta la roca Kalikatsou, un monolito enorme que sale del mar y que tiene cavidades donde vivieron ermitaños hace siglos.

Enfrente, cerrando el horizonte, está el islote de Tragonisi. Desde la orilla, con la luz de la tarde, la combinación es de las que se quedan en la memoria más que en la cámara.

Se puede nadar hacia Kalikatsou si tienes buen fondo físico. Nosotros lo hicimos en un día de calma absoluta y la sensación de acercarse a esa mole de piedra desde el agua es difícil de explicar.

Arena o piedras: qué te espera bajo el pie

Es arena mezclada con grava fina, más grava en algunos tramos que en otros. Se pisa bien descalzo en la mayor parte de la playa, aunque en la zona norte hay más piedrecilla y algún guijarro más grande.

Nada comparable a la playa de Lampi, que es puramente de cantos. Aquí no hacen falta escarpines, pero unas chanclas de goma para entrar al agua se agradecen si tienes el pie delicado.

La entrada es progresiva y el agua se mantiene poco profunda un buen tramo, lo que la hace apta para niños. Al ser una bahía tan cerrada, casi nunca hay olas.

El meltemi: aquí es donde te refugias

Este es el argumento de peso de Grikos. Mira al sureste, y las dos penínsulas la blindan. Cuando el meltemi barre el norte de la isla y en Lampi hay olas y resaca, en Grikos el agua sigue plana.

Los locales lo dicen sin dudar: día de viento, día de Grikos. Nosotros lo comprobamos en agosto, con el mar del norte revuelto y aquí un espejo.

Si vas a estar pocos días en la isla y quieres una apuesta segura para bañarte, esta es. La otra opción protegida es la playa de Psili Ammos, en el sur remoto, pero requiere barco o caminata.

¿Hay sombra?

Hay sombra natural en algunos tramos del paseo, con tamariscos y arbolado que cae sobre la arena, más que en la mayoría de playas de Patmos. Aun así, en agosto no basta para todos y se ocupa temprano.

La zona organizada tiene sombrillas y tumbonas de alquiler. El precio varía por temporada y por establecimiento, y suele funcionar el sistema habitual de la isla: si consumes en la taberna asociada, la tarifa mejora o incluso se incluye. Merece la pena preguntar antes de sentarte.

Y siempre queda la solución de acercarse a una de las terrazas del paseo y pasar las horas centrales del día a la sombra con un café frío delante, que es exactamente lo que hicimos nosotros el segundo día.

Comer: la mejor oferta de playa de la isla

Grikos es la playa de Patmos donde mejor se come sin moverse. Hay varias tabernas en el paseo y algún restaurante de hotel abierto al público, con pescado, mezedes y cocina griega de la buena.

No es barato, esto es Patmos y el turismo de yates deja su huella en las cartas, pero la relación calidad precio es razonable y la ubicación frente a la bahía no se paga con dinero.

Aquí no hace falta traer nevera ni bocadillos. Es la playa más resuelta de la isla en ese sentido, junto con la playa de Agriolivado.

Con niños y con carrito

Perfectamente viable. El paseo está pavimentado en buena parte, el acceso a la arena es directo y sin escaleras significativas, y hay baños en los establecimientos.

Las aguas quietas y poco profundas son el argumento principal. Un niño puede jugar aquí sin que estés pendiente de olas o corrientes.

Masificación y horarios

Grikos se llena, pero de una manera civilizada. Es una playa de gente alojada en la zona más que de excursionistas de paso, así que el ritmo es lento durante todo el día.

El punto de más gente está entre las 12:00 y las 16:30 en agosto. A primera hora la bahía es casi privada, y al atardecer, cuando la luz da de lleno en Kalikatsou, vuelve a haber sitio de sobra y el ambiente cambia por completo.

Aparcar y llegar

El autobús público conecta Skala con Grikos varias veces al día, lo cual resuelve el transporte si no has alquilado nada. En coche o scooter son unos 10 minutos desde el puerto.

Hay aparcamiento a lo largo del paseo y en las calles laterales, gratuito. En agosto los sitios cerca del agua se ocupan pronto, pero siempre hay hueco unos metros más arriba.

Combina bien con una subida a la Chora de Patmos o al Monasterio de San Juan, que quedan a mitad de camino de vuelta al puerto. El resto de la isla, en nuestra guía de Patmos.