Lampi: la playa de los guijarros de colores

Llegamos a Lampi a media mañana y lo primero que hicimos fue lo que hace todo el mundo, agacharnos. La playa no es de arena, es una alfombra de guijarros pulidos por el mar durante siglos, y esos guijarros tienen colores que no parecen naturales: rojos intensos, verdes oliva, morados, grises con vetas blancas que los cruzan como si alguien los hubiera pintado a mano.

Es el rincón más fotografiado de la isla y el que más gente menciona cuando cuenta que ha estado en Patmos. Con razón. No hay otra playa parecida en el Dodecaneso.

Está en el extremo norte, al final de la carretera, y esa lejanía relativa es parte de su encanto. Aquí no se viene de paso, se viene a propósito.

Guijarros sí, arena no: lo que eso significa para tus pies

Vamos con la advertencia práctica antes que con la poesía. Lampi es incómoda para los pies descalzos. Los cantos son redondeados y no cortan, pero al pisarlos se mueven y clavan, y al entrar al agua hay un tramo de piedra suelta que se hunde bajo el peso.

Nosotros entramos con escarpines y fue la mejor decisión del día. Con unas chanclas de goma se sobrevive, descalzo se sufre.

La contrapartida es el agua. Sin arena en suspensión, la transparencia es brutal, se ve el fondo con un detalle que en las playas arenosas no se consigue. Para snorkel es de lo mejor de la isla.

¿Hay sombra? Casi nada

Aquí toca ser honestos: sombra natural apenas hay. No hay tamariscos generosos ni pinos que caigan sobre los cantos. En julio y agosto, a partir de las 12:00, la playa se convierte en una sartén y los guijarros oscuros acumulan un calor que sorprende al andar.

Trae sombrilla propia y clávala bien entre las piedras, o busca la esquina donde el talud del fondo da un poco de sombra a última hora de la tarde. Si viajas con niños pequeños o con alguien que no aguanta el sol, plantéate venir a partir de las 16:30, cuando el calor cede y la luz sobre los guijarros es todavía mejor para las fotos.

El meltemi, el factor que decide tu día

Lampi mira al norte y eso importa mucho. Cuando sopla el meltemi, el viento seco del norte que domina el Egeo en verano, esta playa lo recibe de frente. En días de meltemi fuerte hay olas, hay resaca y hay incomodidad real, no simplemente brisa agradable.

Los locales suelen decirlo sin rodeos: si el viento del norte está fuerte, cambia de plan y vete al otro lado de la isla. La playa de Grikos, en la costa sur, está protegida y suele estar en calma esos mismos días. La playa de Psili Ammos es la otra alternativa refugiada.

En días sin viento, Lampi es un espejo y no querrás irte.

Dónde comer: el otro motivo para venir

Junto a la playa hay dos tabernas de pescado que tienen fama merecida. Comimos en una de ellas, con los pies en la sombra y el mar a diez metros, pescado del día a la parrilla y verduras sencillas.

Según los locales, no son las más baratas de Patmos, pero es una de esas comidas que justifica el viaje en scooter. Conviene reservar o aparecer temprano en agosto, porque hay quien viene solo a comer.

Eso resuelve el problema logístico grande de Lampi: no necesitas cargar con nevera ni bocadillos si no quieres.

Aparcar y llegar

Se llega en coche o scooter por la carretera del norte, pasando por playa de Kampos y continuando hasta el final. Desde Skala son unos 20 minutos de curvas suaves, con vistas que compensan.

El autobús público no llega hasta aquí, así que sin vehículo la opción es taxi. Al final de la bajada hay una explanada de tierra que hace de aparcamiento, gratuito e informal. En hora punta de agosto se llena y toca dejar el coche en el margen de la carretera, con cuidado de no bloquear el paso.

Con carrito de bebé la playa es directamente impracticable, los guijarros no dejan rodar nada. Se llega con el niño en brazos o en mochila.

Los guijarros no se llevan: está prohibido y multado

Esto es importante y lo repetimos porque muchos visitantes no lo saben: llevarse guijarros de Lampi está prohibido y se multa. Hay carteles y hay controles, y en el puerto de Skala se han dado casos de sanciones a quien salía con los bolsillos llenos.

La razón es simple, si cada visitante se lleva tres piedras, en pocos años la playa deja de ser lo que es. Haz fotos, muchas, y déjalos donde están.

¿Cuándo se masifica?

Lampi no es una playa de multitudes al estilo de Mykonos, pero en agosto entre las 11:00 y las 15:00 se junta bastante gente, sobre todo grupos que la incluyen en su ruta del día por la isla. A partir de las 16:00 se vacía notablemente.

Si quieres la playa casi para ti, ven antes de las 10:00. La luz de la mañana sobre los cantos mojados es, además, la mejor del día.

Combínala con una visita al Monasterio de San Juan o con un paseo por la Chora de Patmos al atardecer, y tendrás uno de esos días redondos que la isla sagrada regala sin esfuerzo. Todo lo demás está en nuestra guía de Patmos.