Patmos mide 34 kilómetros cuadrados y está cruzada por una red de monopatia, los caminos de piedra que durante siglos fueron las únicas vías de la isla. Muchos están señalizados y en uso, y caminarlos es la forma más barata y más honesta de entender por qué la Chora se construyó donde se construyó.

No cuesta nada, no hace falta guía y se puede hacer con lo que uno lleve en la mochila. Nosotros hicimos tres de las cuatro rutas principales en dos mañanas.

Ruta 1: Skala a la Chora por el sendero antiguo

Es la ruta imprescindible y la más corta. Se sale del puerto de Skala, se cruza la carretera y se coge el camino empedrado que sube en zigzag por la ladera.

Son unos 45 minutos de subida constante, con unos 200 metros de desnivel. El camino pasa justo al lado de la Cueva del Apocalipsis, lo que permite encadenar la visita con la caminata, y sigue hasta la puerta del Monasterio de San Juan.

Es la única ruta con sombra decente en algunos tramos, gracias a los cipreses. Si la haces para visitar el monasterio, recuerda que hay código de vestimenta: sube con pantalón largo ligero o lleva algo con lo que cubrirte al llegar.

La bajada de vuelta se hace en media hora, pero es donde más se resbala. Suela con dibujo, no chanclas.

Ruta 2: Chora a Psili Ammos

La ruta larga del sur. Desde la Chora de Patmos se baja hacia el sur por caminos de piedra y pistas de tierra hasta llegar a la playa de Psili Ammos.

Contamos entre dos y tres horas, según lo que se pare. El tramo final, desde el aparcamiento de Diakofti, es media hora de sendero pedregoso con bajada.

Aquí no hay sombra. Ninguna. Es una ruta de octubre a mayo, o de salir a las 7 de la mañana en verano.

Truco logístico: caminar de bajada hasta la playa y volver en el caique de la tarde a Skala. Sale mucho más agradable que hacerlo en los dos sentidos.

Ruta 3: Kampos, Vagia y Livadi Geranou

La ruta del norte, la más verde y la más tranquila. Une la playa de Kampos con Vagia y termina en Livadi Geranou, mirando al islote de Agios Georgios.

Entre una hora y hora y media, casi todo llano o de subidas cortas, entre muros de piedra seca, higueras y cabras. Es la que recomendaríamos a quien no camina mucho y quiere probar.

Hay tabernas al principio y al final, lo que la hace especialmente cómoda: se puede convertir en paseo con comida en medio.

Ruta 4: subida al Profitis Ilias

El punto más alto de la isla, con la capilla en la cima y vistas de 360 grados: se ve toda Patmos y, en días claros, Samos, Leros y Lipsi.

Es la más exigente de las cuatro. Subida sostenida, sin sombra, con tramos de piedra suelta. Entre hora y media y dos horas ida y vuelta desde la carretera.

No es técnica, no hay que trepar ni hay exposición, pero hay que ir en forma y con agua de sobra.

Qué llevar

  • Zapatilla de trekking o de trail. Las zapatillas urbanas de suela lisa son el error más repetido en los monopatia pulidos.
  • Al menos litro y medio de agua por persona. No hay fuentes en el camino.
  • Gorra, gafas y crema solar factor alto.
  • Bastones si tienes rodillas delicadas, sobre todo para las bajadas empedradas.
  • Ropa que cumpla el código de vestimenta si la ruta acaba en monasterio o convento.
  • Móvil con mapa descargado sin conexión. La cobertura falla en las vaguadas.

Mapas y señalización

En la oficina de turismo del puerto de Skala reparten mapas de senderos, y es la primera parada que recomendamos. La señalización sobre el terreno es razonable en las rutas principales, con marcas de pintura y algún cartel de madera, pero hay cruces poco claros en el norte.

Un mapa offline en el móvil evita el único problema real de caminar Patmos: los caminos secundarios que se pierden entre bancales y terminan en un cercado.

Mejor época y mejor hora

De octubre a mayo es la temporada buena, sin discusión. La isla está verde, hay flores en marzo y abril, y las temperaturas de 15 a 24 grados son perfectas.

En julio y agosto el calor pega fuerte y hay poquísima sombra. Si caminas en verano, sal al amanecer y ten claro que a las 11 hay que estar de vuelta. Nada de rutas de mediodía, aunque parezca que se puede.

Para quién funciona

Con niños, la ruta del norte es viable desde los seis o siete años. La subida a la Chora también, si se va sin prisa.

Con gente mayor, Kampos a Livadi Geranou es el plan bueno. El Profitis Ilias y la bajada a Psili Ammos, no.

Accesibilidad en silla de ruedas: los monopatia son de piedra irregular con escalones, así que no son practicables.

¿Merece la pena?

Es gratis, así que la pregunta es más si vale el esfuerzo, y la respuesta es sí. Patmos es una isla cara y silenciosa, con turismo religioso y de yates, y caminar es lo único que la devuelve a escala humana.

En nuestra guía de Patmos contamos cómo combinar estas rutas con los días de playa y las visitas al monasterio.