La sorpresa de Salamina es que la mitad sur de la isla está cubierta de pino carrasco, y que se puede caminar por ella durante horas sin ver a nadie. A media hora de Atenas.
No hay una red de senderos señalizada al modo de Andros o Sifnos, y conviene decirlo desde el principio. Lo que hay son pistas forestales, caminos de acceso a las calas y tramos de carretera secundaria sin tráfico que se encadenan bien.
Las rutas que funcionan
La más agradecida es la de Aianteio a Kanakia por el interior del pinar. Unos ocho kilómetros de ida, con desnivel moderado, terminando en la mejor playa de la isla. Dos horas largas caminando sin prisa, y el premio es un baño con los pinos detrás.
La segunda es la vuelta al cabo suroeste desde Kanakia, bordeando la costa por caminos de tierra hacia Satirli. Menos sombra, más vistas al golfo abierto y a Egina en el horizonte.
Y la tercera, la más histórica, sube desde la bahía de Peristeria hacia la zona de Kolones y la cueva de Eurípides. Es corta pero empinada y pedregosa, con una panorámica magnífica del Sarónico desde arriba: Egina enfrente, y los perfiles de Metana y Trizina en días claros.
Pain points: esto no es un parque nacional
Señalización: casi inexistente. Descarga el track antes de salir y lleva mapa offline en el móvil. Las bifurcaciones en el pinar se parecen mucho entre sí y es fácil acabar en una pista sin salida.
Agua: no hay fuentes. Lleva litro y medio por persona en verano, y no es una exageración.
Calor y horario: en julio y agosto camina solo a primera hora de la mañana o después de las seis de la tarde. El pinar da sombra pero el suelo acumula calor y el aire se queda quieto.
Riesgo de incendio: es el aviso serio. Los pinares del Ática arden todos los veranos y Salamina no es una excepción. Nada de fuego, nada de cigarrillos y, en días de alerta roja o de viento fuerte, sencillamente no entres al bosque. Consulta el mapa diario de riesgo de la protección civil griega.
Calzado: zapatilla de trekking o zapatilla cerrada con suela decente. El terreno es pedregoso y con agujas de pino resbaladizas en pendiente.
Fauna: hay serpientes, como en todo el Ática. Ninguna te va a perseguir, pero camina con pantalón largo por hierba alta y haz ruido al pisar.
Transporte de vuelta: este es el fallo logístico. Si haces la ruta lineal a Kanakia, la vuelta en autobús es complicada porque hay muy pocas frecuencias diarias al sur. Deja el coche en el punto de llegada, ve en taxi al de salida, o planifica una ruta circular.
Cuándo hacerlo
Los mejores meses son de octubre a mayo, justo al revés que la temporada de playa. El pinar en invierno, con el suelo mullido y el aire limpio, es de los mejores paseos del Ática y no lo hace prácticamente nadie.
Primavera es espectacular por la floración y por el olor a resina caliente. Otoño, después de las primeras lluvias, tiene el bosque en su mejor momento.
En pleno verano, la caminata solo tiene sentido a horas extremas y encadenada con un baño al final.
Para quién es
Para quien quiera una jornada de naturaleza barata y sin gente cerca de Atenas, y para quien ya haya visto los circuitos habituales del Ática. No es un trekking técnico ni espectacular en el sentido alpino: es un bosque mediterráneo tranquilo con mar al fondo.
Si buscas senderismo isleño de más entidad, Andros tiene la mejor red señalizada de Grecia. Pero si estás en Atenas, tienes un día libre y quieres pinos y agua por doce euros de ferry, esto es imbatible.