Hay una razón poco romántica y muy práctica por la que muchos atenienses cruzan a Salamina un domingo: se come muy bien y muy barato. Sin reserva, sin lista de espera y sin que nadie te intente vender una experiencia.

Es probablemente el mejor argumento gastronómico del golfo Sarónico en relación calidad precio, y no aparece en ninguna guía internacional.

Dónde comer y qué pedir

Tres zonas concentran lo bueno. El frente marítimo de Selinia, con la mayor densidad de tabernas de la isla fuera de la capital y las mesas prácticamente sobre el agua. La orilla de Ampelakia, más pequeña y más de pueblo, con dos o tres casas de pescado excelentes. Y la costa de Aianteio, en el sur, ideal si estás de ruta de playas.

El consejo que cambia la comida: no pidas por la carta, pregunta qué pescado ha entrado hoy. En estas tabernas la carta es orientativa y lo bueno es lo que trajeron las barcas por la mañana. Te lo enseñan en la nevera, se pesa delante de ti y se cobra al peso.

Los básicos que nunca fallan: gavros marinado (boquerón en vinagre), pulpo a la brasa, calamar fresco cuando toca, y una horiatiki de tomate de verdad. Vino de garrafa, blanco o rosado, en jarra de medio kilo.

Cuánto cuesta de verdad

Dos personas comen bien por 30 a 40 euros con vino incluido. Un plato de pescado del día ronda los 12 a 15 euros y los mezedes andan entre 4 y 8.

Para poner el dato en contexto: en Míconos o Santorini eso es lo que cuesta una ensalada griega y un agua. Aquí es la comida completa.

Si vas a la brava, con mezedes compartidos y sin pescado grande, dos personas comen por 22 o 25 euros.

Pain points: horarios, temporada y expectativas

Horarios griegos de verdad. Se come de dos a cuatro y se cena a partir de las nueve. Si te presentas a la una y media te van a atender, pero la cocina y el ambiente arrancan más tarde. A las siete de la tarde, en muchas tabernas, no hay servicio de comidas.

Temporada. Entre noviembre y marzo bastantes locales de la costa sur cierran o abren solo los fines de semana. En Selinia y en la capital hay oferta todo el año.

Reserva. Solo hace falta los sábados noche de julio y agosto. El resto del tiempo se entra y ya está.

Idiomas y carta. Muchas tabernas tienen carta solo en griego o con traducción rudimentaria al inglés. En español, nada. No es un problema: se señala en la nevera del pescado y funciona.

Tarjeta. La mayoría acepta, pero alguna casa pequeña del sur sigue prefiriendo efectivo. Lleva algo de metálico por si acaso.

Pescado al peso. Este es el clásico malentendido en Grecia. Cuando pidas pescado fresco, pregunta el precio por kilo y cuánto pesa la pieza antes de aceptarla. Nadie te va a engañar, pero un besugo grande puede irse a 40 euros y conviene saberlo antes de que llegue a la mesa.

Con qué combinarlo

Lo lógico es encajar la comida en medio de la ruta del día. Si haces el bloque histórico por la mañana entre Ampelakia y Kynosoura, come en la orilla de Ampelakia y sigue al sur. Si te vas directo de playas, come en Aianteio y baja después a Kanakia.

Y para la cena antes de volver, Selinia es la mejor opción: está a quince minutos de autobús del puerto de Paloukia y los ferries a Perama salen cada quince minutos hasta la madrugada, así que no existe la angustia del último barco que arruina tantas cenas en otras islas griegas.