Aianteio, que muchos mapas siguen escribiendo Moulki, es el pueblo que le da otra dimensión a Salamina. Está en el sur, a unos quince kilómetros del puerto, y es el punto donde la isla industrial se acaba definitivamente y empieza la isla de pinares y calas.

Un nombre de la Ilíada

El topónimo viene de Áyax Telamonio, el gigante de la Ilíada, hijo del rey Telamón de Salamina y segundo mejor guerrero aqueo después de Aquiles. En la tradición griega es el héroe local por excelencia, y el pueblo cambió su antiguo nombre turco de Moulki por el actual precisamente para reivindicar esa raíz.

No esperes un santuario ni un yacimiento asociado. Lo que hay es un pueblo mediano, con su plaza, su iglesia y su estatua, donde la referencia homérica está en el nombre y en el orgullo local más que en las piedras.

Cómo es el pueblo

Aianteio tiene el tamaño justo para no perderte y suficiente vida para no aburrirte. La plaza central concentra cafeterías, un par de tabernas y las tiendas de siempre. La costa está a un paso, con una franja de casas de veraneo que se llena en agosto y se queda casi vacía el resto del año.

Nos gustó especialmente su condición de campamento base. Desde aquí, todas las buenas playas del sur quedan a menos de veinte minutos: Kanakia al suroeste, Satirli y Kolones al sur, Peristeria al sureste. Si alquilas una casa en Salamina para una semana, es aquí donde tiene sentido hacerlo.

Comer, que es parte del plan

Las tabernas de Aianteio y de su costa son de las mejores de la isla. Pescado del día, calamar fresco cuando toca, ensaladas grandes y precios sin inflar: para dos personas con vino de garrafa, entre 30 y 40 euros. En agosto conviene reservar el fin de semana, el resto del año se entra sin más.

Un consejo local: pregunta qué pescado hay hoy en vez de pedir por la carta. En estos pueblos la carta es orientativa y lo bueno es lo que ha entrado esa mañana.

Pain points: transporte, temporada y expectativas

Vamos con lo que hay que saber antes.

El autobús es el punto débil. Hay línea desde Paloukia y desde Koulouri, pero con frecuencias de una vez por hora o menos, y en el tramo final hacia las playas la cosa empeora. Sin coche puedes llegar al pueblo sin problema, pero moverte entre las calas del sur es incómodo. Aquí sí recomendamos cruzar con vehículo desde Perama.

La temporalidad es real. Entre noviembre y marzo muchas tabernas de la costa cierran y el pueblo se queda en su versión de invierno. Si vienes fuera de temporada, cuenta con menos opciones y confirma antes.

Y una expectativa que conviene ajustar: Aianteio no es un pueblo pintoresco de postal. Tiene construcción moderna, casas de veraneo de los ochenta y aceras corrientes. Su valor está en la ubicación, la comida y el ambiente local, no en la fotogenia.

Cómo llegar

Desde Paloukia son unos quince kilómetros hacia el sur, unos veinticinco minutos en coche por carretera de curvas pero en buen estado. En autobús, línea directa con frecuencia horaria aproximada y unos 1,80 euros. En taxi desde el puerto, calcula 20 euros.

Nuestro plan ideal para un día completo en Salamina: mañana de historia entre Ampelakia y Kynosoura, comida en Aianteio o en su costa, y tarde larga de playa en el sur. Con eso la isla queda vista y bien vista, y el último ferry a Perama nunca es un problema porque sale cada quince minutos hasta la madrugada.