Puede sonar raro convertir un ferry de servicio en una actividad. Pero es que el de Perama a Paloukia no es un ferry cualquiera, y en Salamina forma parte del atractivo.

Cuesta alrededor de 1,20 euros por persona. Sale cada diez o quince minutos. Funciona las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año. No se cancela por meltemi, no hay temporada baja y no hay reserva posible ni necesaria.

Ninguna otra travesía marítima de Grecia se acerca a esas cifras.

Cómo son los barcos

Los locales los llaman las chanclas, por su forma plana y por la rampa que se abre en los dos extremos. Los coches entran por delante y salen por detrás, sin maniobrar.

Son barcos de cubierta corrida, sin camarotes ni butacas numeradas. La gente se queda de pie junto a la barandilla o dentro del coche. Media travesía se va en subir, la otra media en prepararse para bajar.

Y desde la cubierta se ve algo que no verás en ninguna otra isla griega: el mayor complejo naval del Mediterráneo oriental funcionando a pleno rendimiento. Grúas, buques en dique seco, cascos oxidados esperando desguace, remolcadores cruzando. Es feo y es fascinante a la vez.

Pain points: dónde falla y dónde no

Mareos: aquí no hay tema. El canal tiene dos kilómetros y está protegido. Es la travesía más benévola de Grecia y ni con viento fuerte se mueve el barco de forma incómoda. Si viajas con alguien propenso al mareo, esta es la isla.

Billetes: se compran solo en la taquilla del puerto, en efectivo o tarjeta según la compañía, y no se venden por internet. Ferryhopper y las demás plataformas no operan esta ruta. Llega, compra y sube.

Llegar a Perama: autobuses urbanos desde el centro de Atenas y desde El Pireo, unos cuarenta y cinco minutos en total. En coche, veinte minutos desde el Pireo por la costa.

Aparcar en Perama: este es el punto débil real. Si dejas el coche en el continente y cruzas a pie, en fin de semana de verano encontrar sitio cuesta. Ve con margen o cruza directamente con el vehículo, que solo cuesta unos seis euros más.

Colas con coche: viernes tarde para entrar y domingo noche para salir. Se puede esperar dos o tres barcos, es decir, media hora larga. Como salen tan seguido, nunca es un problema serio.

Última salida: no existe. Esa es la mejor noticia de todas. En cualquier otra isla griega, el último ferry es el dato que condiciona el día entero. Aquí puedes cenar tranquilo en Selinia a las once de la noche y cruzar de vuelta sin mirar el reloj.

La otra ruta

Existe una segunda conexión en el noroeste: Nea Peramos a Faneromeni, con frecuencia aproximada de media hora en horario diurno. Es la puerta de entrada natural si llegas desde Corinto o el Peloponeso por la autopista y te evita meterte en el nudo del Pireo.

Entrar por una y salir por otra hace un recorrido circular por la isla muy agradable si vas en coche.

En temporada alta suele operar además una lanzadera directa desde El Pireo a Selinia, más cara y con horarios limitados. Cambia cada verano, así que pregunta en la taquilla del Pireo el mismo día.

El plan mínimo

Si solo tienes una tarde en Atenas y quieres pisar una isla griega, esto es lo más rápido que existe. Bus al Pireo, bus a Perama, ferry, café en el paseo de Koulouri y vuelta. Tres horas y menos de diez euros en total.

No es la postal de las Cícladas, pero es Grecia de verdad y está aquí al lado. Para comparar con las otras opciones del golfo, Egina y Agistri están a una hora larga desde El Pireo y juegan en otra categoría de precio y de paisaje.