Kamari: la playa que funciona
Kamari es la playa más cómoda de Santorini, y si viajas con familia o simplemente quieres pasar el día en el mar sin complicarte, es la respuesta. Son unos cuatro kilómetros de guijarros y arena gruesa de color negro, con el paseo marítimo detrás lleno de tabernas, heladerías y hoteles.
Lo primero que impresiona al llegar es el monte Mesa Vouno, esa mole de caliza gris que cierra la playa por el sur como un telón de piedra. Arriba, a 400 metros, está la Antigua Thera, y el contraste entre la roca clara y la arena negra es la marca visual de esta playa.
Cómo es la arena, y el problema del calor
Que nadie espere arena fina de playa caribeña. Kamari es mayoritariamente guijarro negro y grava gruesa, con algunas zonas de arena oscura más suelta cerca del agua. Es cómoda para tumbarse encima de la toalla pero incómoda para caminar descalzo.
Y aquí va el aviso serio: la piedra volcánica negra se calienta muchísimo. Entre las doce y las cinco de la tarde en julio y agosto, el suelo quema de verdad y no es una exageración. Ir sin chanclas del coche a la toalla es garantía de quemadura. Llévalas siempre.
El agua, en cambio, es una maravilla: entra muy limpia, gana profundidad rápido a pocos metros y suele estar entre uno y dos grados más fría que en otras islas porque el fondo cae en pendiente.
Sombra, servicios y multitudes
Sombra natural no hay ninguna, como en casi toda Santorini. Lo que sí hay es una fila continua de chiringuitos con sombrillas y tumbonas: en 2026 el precio ronda los 15 a 25 euros el set de dos tumbonas más sombrilla, y en los más caros del centro sube. Al reservar consumición suelen descontarla.
Para ahorrar, el truco de siempre: camina hacia los extremos de la playa. Los tramos norte y sur están mucho menos organizados y ahí puedes plantar tu propia sombrilla sin pagar nada.
Hay duchas, socorristas en temporada alta, alquiler de kayak, paddle surf, banana y jet ski, y un centro de buceo. Kamari tiene bandera azul, lo que en la práctica significa agua analizada, limpieza diaria y accesos en condiciones.
Sobre accesibilidad: el paseo marítimo es llano y con pavimento, así que llegar es fácil con carrito o silla de ruedas. Entrar al agua ya es otra cosa, porque el guijarro no perdona; hay un par de pasarelas de madera en la zona central.
Con niños
Kamari es la mejor playa de Santorini para ir con niños, junto con Perivolos. La entrada al agua es gradual en la parte norte, hay servicios a pie de arena, sombrillas alquilables, baños y sitios donde comer sin recorrer medio kilómetro. El único pero es el calor del suelo y los guijarros bajo los pies pequeños: unos escarpines baratos solucionan el problema entero.
Comer y el cine al aire libre
El paseo marítimo tiene unos cuarenta locales, y como pasa en toda la isla, la calidad es desigual. Los sitios de la primera línea con carta en seis idiomas y foto de cada plato suelen ser flojos. Los mejores están una calle hacia dentro, donde comen los propios trabajadores de la zona.
Un plan que nos encanta: el Cine Kamari, un cine al aire libre entre buganvillas que proyecta películas en versión original a partir de las nueve y media de la noche, con bar propio. Cuesta unos 9 euros y es de esas cosas que no esperas encontrar en una isla volcánica.
Cómo llegar y dónde dormir cerca
El autobús desde Fira tarda 20 minutos y sale cada media hora en verano (unos 1,80 euros). En coche son 15 minutos por la carretera del aeropuerto, con aparcamiento gratuito a lo largo del paseo, aunque en agosto hay que llegar antes de las once para encontrar sitio.
Kamari es, además, una de las mejores zonas para dormir si buscas precios sensatos: hoteles de gama media desde 90 a 130 euros, playa a pie de calle y bus a la caldera. Pierdes la vista pero ganas mar y unos cuantos cientos de euros.
Si quieres la versión más larga y salvaje de la misma arena negra, cruza al otro lado de Mesa Vouno hasta Perissa, que técnicamente es la continuación de esta playa al otro lado de la montaña.