Antigua Thera: la ciudad del cielo
De todos los sitios de Santorini, este es el que más nos sorprendió y el que menos gente visita. La Antigua Thera está en la cima del monte Mesa Vouno, una mole de caliza gris que separa las playas de Kamari y Perissa, a 396 metros sobre el mar. Arriba no hay un templo suelto ni cuatro piedras: hay una ciudad entera.
La fundaron colonos dorios venidos de Esparta en el siglo IX antes de Cristo, liderados según la tradición por Theras, que le dio nombre a la isla. Vivió sus mejores años bajo los Ptolomeos de Egipto, que la usaron como base naval en el Egeo durante el siglo III antes de Cristo, y siguió habitada en época romana y bizantina hasta que se abandonó en el siglo VIII.
Qué se ve arriba
El yacimiento se recorre por una calle principal de unos 800 metros que sigue la cresta de la montaña. A un lado el mar abierto, al otro las playas negras, y todo el rato ese vértigo tranquilo de estar caminando por el filo.
Se conservan el ágora, con los restos de la basílica real ptolemaica, las casas de la zona residencial con sus cisternas talladas en la roca, los baños romanos, el gimnasio de la guarnición y un teatro colgado literalmente sobre el precipicio: desde las gradas se ve el mar a 350 metros por debajo. En varias casas quedan mosaicos.
Hay también un santuario de Apolo Karneios, donde se celebraban las fiestas gimnopédicas, y en las rocas cercanas unas inscripciones eróticas grabadas por atletas espartanos en el siglo VII antes de Cristo que están entre las más antiguas del alfabeto griego.
Cómo se sube, que es la parte complicada
Aquí está el motivo de que casi nadie venga, y conviene saberlo antes. Hay tres formas de llegar:
Andando desde Perissa. Un sendero empinado que sale del extremo norte de la playa y tarda entre 50 minutos y una hora larga. Es el más bonito y el más duro. Cero sombra.
Andando desde Kamari. Un camino de zigzag que sube por la ladera norte, unos 45 minutos. Igual de expuesto al sol.
En coche o taxi desde Kamari. Una carretera de curvas cerradísimas, estrecha y sin quitamiedos en varios tramos, que termina en un aparcamiento pequeño a unos 15 minutos a pie de la entrada. Con quad o scooter es perfectamente viable si tienes soltura. En verano también hay furgonetas que suben desde Kamari por unos 10 euros ida y vuelta.
Nuestro consejo: sube temprano, entre las ocho y las diez de la mañana. A partir de mediodía el calor sobre esa roca pelada es serio y el yacimiento cierra a las tres de la tarde.
Qué llevar
Dos litros de agua por persona (arriba no hay fuente ni cantina), gorra, crema solar y calzado cerrado. La piedra caliza está pulida por dos mil quinientos años de pisadas y resbala. No hay sombra en ningún punto del recorrido salvo un par de muros.
La entrada cuesta 4 euros, gratis para menores. Los carteles explicativos están en griego e inglés y son escuetos: si te interesa la arqueología, vale la pena leer algo antes o contratar guía.
Por qué merece el esfuerzo
Porque Santorini es mucho más que la caldera, y aquí se ve. Mientras en Oia hay una fila para hacerse la misma foto, en la Antigua Thera puedes tener una ciudad griega entera prácticamente para ti, con vistas que abarcan media isla, Anafi al este y, en días claros, el perfil de Ios al norte.
Combínala con una mañana de playa en Perissa o Kamari: subes al amanecer, bajas sobre las once y te tiras el resto del día en la arena negra. Es uno de los mejores planes de día completo que tiene la isla, y cuesta 4 euros.
Si lo tuyo es la arqueología, la otra visita imprescindible está en la punta sur: Akrotiri, la ciudad minoica enterrada por la erupción. Las dos juntas cuentan tres mil años de historia de la isla.