Nea Kameni: caminar dentro de un volcán activo

En el centro de la caldera hay dos islotes negros que parecen manchas de tinta sobre el azul. El más grande es Nea Kameni, la "isla nueva quemada", y es literalmente lo que queda del volcán todavía vivo de Santorini.

No es una ruina geológica: es un volcán en activo. Nea Kameni empezó a emerger del agua en 1707 y ha ido creciendo a base de erupciones sucesivas, la última en 1950. Bajo tus pies hay una cámara de magma y por las grietas del cráter sale vapor con olor a huevo podrido. El suelo está caliente en algunos puntos, y no es una metáfora: se nota a través de la suela.

La subida al cráter

El desembarco se hace en un muelle pequeño en la costa este del islote. Desde ahí sale un camino de ceniza compactada y roca suelta que sube unos 130 metros de desnivel hasta el borde del cráter principal. Se tarda entre 25 y 35 minutos a paso normal.

No es una ruta difícil, pero tampoco es un paseo por el parque. El terreno es piedra volcánica suelta y afilada, y no hay ni un metro de sombra en todo el recorrido. En julio y agosto, con el reflejo del sol sobre la roca negra, la sensación térmica sube muchísimo. Hemos visto a gente dar la vuelta a mitad de camino.

Lo que necesitas: calzado cerrado con suela dura (las chanclas son directamente peligrosas), un litro de agua por persona como mínimo, gorra y crema. Las excursiones no proporcionan nada de esto.

Arriba, el cráter es un cuenco de roca rojiza y amarillenta con fumarolas humeando por las grietas. La vista de la caldera desde el centro, con el acantilado blanco de Fira e Imerovigli enfrente, es completamente distinta a la que se tiene desde tierra.

La entrada al parque volcánico cuesta 5 euros y casi nunca está incluida en el precio del barco: llévalos en efectivo, porque no hay datáfono.

Las aguas termales de Palia Kameni

Después del volcán, casi todos los barcos paran en Palia Kameni, el islote vecino, donde unas fuentes submarinas de agua caliente tiñen una cala entera de amarillo mostaza.

Aquí viene el detalle que nadie te cuenta hasta que es tarde: el barco no atraca. Fondea a unos 50 o 100 metros de la orilla y hay que llegar nadando. El agua abierta está fría, y solo al acercarte a la cala notas el calor, que tampoco es de jacuzzi: son unos 30 a 33 grados en el mejor de los casos, y en verano apenas se distingue del mar.

Y el segundo detalle: el óxido de hierro del agua tiñe la ropa de baño de forma permanente. Ponte un bañador viejo. Nadie te avisará.

Aun con todo, la experiencia de nadar hacia una cala amarilla al pie de un volcán, con el agua cambiando de temperatura bajo tus piernas, es de las cosas que se recuerdan del viaje.

Cómo se llega

No hay ferry de línea a Nea Kameni: se va en excursión organizada y punto. Los barcos salen del Puerto Viejo de Fira (Skala), del puerto de Athinios y de Ammoudi, bajo Oia.

Hay tres formatos:

Corto (3 horas, desde unos 25 a 35 euros). Volcán más aguas termales y vuelta. Es el que mejor relación calidad precio tiene si solo te interesa el volcán.

Medio (6 horas). Añade Thirasia, la isla pequeña de enfrente, con parada para comer en Manolas.

Largo (10 a 12 horas). Volcán, termales, Thirasia y puesta de sol desde el barco frente a Oia. Es el clásico día completo.

Si prefieres algo más tranquilo, la excursión al volcán y las aguas termales en barco de madera tradicional lleva menos gente que los catamaranes grandes.

Cuándo ir y con quién

Evita las salidas de mediodía en julio y agosto: es la peor combinación de calor y de gente. La primera salida de la mañana o la de última hora con puesta de sol son mucho mejores.

Sobre niños: la subida es factible desde los 7 u 8 años si están acostumbrados a caminar, pero las aguas termales a nado no son plan para quien no nade con soltura. Los barcos dan chalecos si los pides.

Y si el mar está movido, piénsatelo dos veces. La caldera está protegida, pero el meltemi de agosto entra por el canal norte y algunos días el trasbordo del barco al muelle del islote se hace incómodo.