Fira: el centro nervioso de la isla

Fira (o Thira, que es lo mismo escrito a la griega) es la capital de Santorini y el sitio donde acaba llegando todo el mundo, quiera o no. Es donde salen todos los autobuses, donde están los bancos, las farmacias, el hospital, las agencias de viaje y la mitad de los restaurantes de la isla.

Lo primero que sorprende es la altura. Fira está encaramada a unos 260 metros sobre el nivel del mar, casi el doble que Oia, y eso le da una cosa que Oia no tiene: la vista panorámica del archipiélago entero. Desde el paseo de Ypapantis se ven a la vez Nea Kameni humeando en el centro de la caldera, Palia Kameni detrás, Thirasia al fondo y el filo blanco de Imerovigli hacia el norte.

Pasear por el borde

El paseo del acantilado es el eje de todo. Va desde el barrio católico del norte hasta la zona del teleférico, y por el camino se cruzan terrazas de hoteles, tiendas de joyería, galerías de arte y un número indecente de sitios donde tomarse un cóctel caro mirando al vacío.

La iglesia de las Tres Campanas de Fira, en la parte de Firostefani, es la más fotografiada de toda Grecia después de la de Oia. Su cúpula azul curvada sobre el fondo de la caldera es la postal por excelencia. La iglesia actual es de 1956, reconstruida después del terremoto que devastó la isla aquel año.

Justo ahí, en la frontera entre Fira y Firostefani, el paseo se vuelve más tranquilo y las terrazas bajan de precio. Nuestro consejo: toma algo en Fira centro si tienes prisa, pero camina los diez minutos hasta Firostefani si quieres sentarte sin codazos.

Bajar al Puerto Viejo

Del borde de Fira sale una escalera de 588 peldaños que baja zigzagueando hasta Skala, el Puerto Viejo, donde atracan los tenders de los cruceros y las lanchas de excursión. Es una de las bajadas más bonitas de la isla, con el mar abriéndose delante y los barquitos de pesca meciéndose abajo.

Aviso práctico: la escalera es también la ruta de los burros, con lo que eso implica en olor y en estado del suelo. Además la subida de vuelta, con 260 metros de desnivel y sol de mediodía, es dura de verdad. El teleférico cuesta 6 euros por trayecto, funciona cada 20 minutos y se hace en 3 minutos, pero en día de crucero la cola puede pasar de la hora. No recomendamos el paseo en burro por razones evidentes de bienestar animal.

Museos de Fira

Fira concentra los mejores museos de Santorini. El Museo Prehistórico de Thera guarda los frescos originales de Akrotiri, y es visita obligada antes o después de ver el yacimiento. Al lado están el Museo Arqueológico, con cerámica de la época dórica y romana, y el Santozeum, que expone reproducciones a tamaño real de los frescos que faltan.

Menos conocido pero muy recomendable es el Centro Cultural Mégaro Gýzi, instalado en una mansión del siglo XVII. La entrada cuesta unos 3 euros y guarda una serie de fotografías del terremoto de 1956 que explican mejor que cualquier cartel por qué la isla tiene el aspecto que tiene.

Comer y beber sin arruinarse

Fira tiene fama de cara y de comida turística mediocre, y en parte es justa. Pero hay excepciones que los locales conocen bien: las tabernas de las calles interiores, lejos del borde, cobran la mitad que las de la vista. En el propio centro, sitios veteranos como el Ouzeri del centro comercial Fabrika o Mama's House (famoso por sus desayunos gigantes) siguen sirviendo comida honesta por 7 a 15 euros el plato.

La regla es sencilla: en Santorini pagas por la vista, no por el plato. Si el presupuesto aprieta, come en el interior y reserva la terraza con caldera para una copa al atardecer.

Cómo llegar y cuándo venir

Todos los autobuses de la isla salen de la estación central de Fira, a dos minutos de la plaza principal. Desde el aeropuerto son 15 minutos en bus (unos 1,80 euros) y desde el puerto de Athinios unos 25 minutos. El aparcamiento es un problema serio en verano; si vienes en coche, deja el vehículo en la zona alta y baja andando.

La mejor hora para Fira es temprano, antes de las diez, o después de las nueve de la noche. Entre medias, sobre todo si hay dos o tres cruceros fondeados, el paseo se convierte en un embudo. Si prefieres el mismo paisaje sin la marea humana, camina hacia el norte por el sendero que lleva a Imerovigli y en veinte minutos estarás casi solo.