Serifos fue durante siglos la isla del hierro, y de aquella época han quedado dos cosas: las ruinas industriales del suroeste y la red de caminos por los que los mineros bajaban andando desde los pueblos hasta los pozos, a veces durante horas, antes de empezar la jornada.
Recorrer esos caminos hoy es la actividad más característica de la isla y no cuesta nada. Los senderos están señalizados con marcas y postes, la red está mantenida por el ayuntamiento y hay mapa disponible en el puerto y en los alojamientos.
El recorrido
La versión clásica arranca en Megalo Livadi, el pueblo minero abandonado, y va hacia el este por la costa en dirección a Koutalas. Son unos cinco kilómetros de ida entre los dos antiguos embarcaderos, atravesando la zona donde se concentraba la explotación.
En el camino pasas junto a bocas de galería tapiadas, raíles medio enterrados, vagonetas volcadas, depósitos de mineral y la roca teñida de rojo por la magnetita. En Megalo Livadi está la mansión neoclásica de la compañía, el monumento a los obreros muertos en la huelga de 1916 y el puente de carga oxidado metiéndose en el agua.
Los carteles con códigos QR repartidos por los edificios cuentan la historia de cada construcción y funcionan bien con el móvil. Están en griego e inglés.
Dificultad real
Es una ruta fácil en cuanto a desnivel: el trazado sigue más o menos la costa y los repechos son cortos. La dificultad viene por otro lado.
No hay sombra en prácticamente todo el recorrido. El terreno es de piedra suelta en varios tramos y hay zonas de pizarra que resbalan. Y no existe ningún punto de avituallamiento entre los dos extremos.
Con eso en mente, es apta para cualquiera con condición física normal, incluidos adolescentes. Con niños pequeños es demasiado larga.
Qué llevar
Dos litros de agua por persona como mínimo, sin discusión. Calzado cerrado con suela agarrada, nada de sandalias. Gorra, protección solar alta y algo de comer.
Si vas a entrar en alguna galería accesible, frontal. Y aquí un aviso importante: no te metas en galerías profundas ni te subas al puente de carga. Son estructuras en ruina real, sin consolidar, y se derrumban por partes.
Mejor época y horario
De abril a junio y de septiembre a octubre es cuando esta ruta brilla: temperatura razonable y, en primavera, la isla verde y con flores. En julio y agosto solo tiene sentido hacerla al amanecer o a partir de las seis de la tarde.
Si la haces por la tarde, planifícala para terminar en Megalo Livadi: mira al oeste y tiene la mejor puesta de sol de la isla. Después, cena en alguna de las tabernas del pueblo con el puente iluminado por la última luz.
Logística
Lo más cómodo es llegar en coche hasta uno de los extremos y volver caminando al punto de partida, o dejar un coche en cada punta si vais en dos vehículos. El autobús público llega a Megalo Livadi en verano con dos o tres servicios diarios, pero conviene confirmar el horario de vuelta el mismo día.
Si prefieres algo más corto, la ruta 1A entre Livadi y la Chora, de 2,5 kilómetros, es otra de las herencias del sistema de caminos antiguos y se hace en menos de una hora.
Reserva
No hay nada que reservar: es gratis, autoguiada y está abierta siempre. Si prefieres ir acompañado, pregunta en el puerto de Livadi o en tu alojamiento por guías locales, que en temporada organizan salidas puntuales de senderismo por la isla a precios muy razonables. No se venden online, se cierran hablando con la gente en Serifos.