Si solo puedes hacer una caminata en Serifos, que sea esta. Sube desde la plaza alta de la Chora hasta las ruinas del castillo veneciano y, para quien quiera seguir, continúa por el sendero de Petria hasta un punto todavía más alto desde el que el pueblo entero se ve como una maqueta.
Es corta, es gratuita, está señalizada y la vista de arriba es la mejor de la isla. Y sin embargo, la mayoría de visitantes se queda en la plaza tomando algo, lo cual significa que arriba suele haber poca gente.
El castillo
El Kastro se construyó en 1434, en la época veneciana, en lo más alto del cono de granito sobre el que se enrosca la Chora. Queda poca estructura en pie: muros, cisternas y un par de capillas encajadas entre las piedras, pero la posición lo explica todo.
Desde arriba se ven Sifnos y Milos con claridad, Kimolos algo más lejos y, los días en que el aire queda limpio después de un par de jornadas de meltemi, hasta Tinos y Mykonos en el horizonte. También se ve toda la bahía de Livadi abajo, con los ferries entrando como juguetes.
De camino se pasa junto a iglesias pequeñas, algunas excavadas parcialmente en la roca, como Agios Ioannis Theologos, levantada sobre lo que fue un templo dedicado a Atenea.
El sendero de Petria
Desde la zona alta arranca el sendero de Petria, que sigue subiendo por encima del pueblo. Es un camino fácil, bien señalizado, entre tomillo, salvia y arbustos aromáticos, y en unos veinte o treinta minutos llega a un punto desde el que la perspectiva del pueblo es distinta: ya no lo miras de frente, lo miras desde arriba.
Es de esos sitios donde uno se sienta más rato del que tenía previsto.
Dificultad y pain points
Desnivel: la subida al castillo desde la plaza es de escalones continuos, unos 60 u 80 metros de desnivel. No es larga pero es constante. Con buena forma se hace en quince minutos, con calma en media hora.
Sombra: ninguna en la subida. Este es el punto crítico. En julio y agosto, hacerla entre las 12 y las 17 horas es sencillamente una mala idea. El granito refleja el calor y el esfuerzo se multiplica.
Cuándo ir: amanecer o a partir de las siete de la tarde. La Chora mira al este, así que aquí no hay puesta de sol sobre el mar, pero sí una luz de última hora sobre las casas blancas que es lo mejor del día. Y el amanecer desde arriba, para los madrugadores, es espectacular.
Firme: escalones de piedra irregulares y algo pulidos por el uso. Calzado con suela agarrada. Con chanclas se resbala.
Accesibilidad: no apta para movilidad reducida ni carritos. Con niños a partir de seis o siete años, sin problema.
Agua: llévala. Arriba no hay nada.
Cómo llegar al inicio
Desde Livadi puedes subir a la Chora en autobús, que sale cada media hora en verano, en coche hasta el aparcamiento de Kato Chora, o andando por la ruta señalizada 1A.
Esa ruta 1A merece mención propia: son 2,5 kilómetros de camino de piedra antiguo entre el puerto y el pueblo, unos 50 minutos cuesta arriba, con la bahía abriéndose a tus espaldas en cada curva. Encadenarla con la subida al castillo hace una caminata completa de unas dos horas y media que resume Serifos entera.
Reserva y coste
Ninguno de los dos. Es gratis, está siempre abierto y no hay nada que reservar. Si prefieres compañía experta, en temporada hay guías locales que organizan salidas por la red de senderos de la isla, incluida la ruta minera del suroeste. Se contratan preguntando en el puerto, no por internet.