Que nadie espere un gran museo. La casa de Alexandros Papadiamantis son unas pocas habitaciones en una casa de piedra de dos plantas, en una callejuela a un paso de la calle principal. Se visita en veinte minutos. Pero salimos de allí entendiendo mejor Skiathos que después de tres días de playa.
Quién fue Papadiamantis
Alexandros Papadiamantis nació en Skiathos en 1851, hijo de un sacerdote, y murió en la misma casa en 1911. Pasó buena parte de su vida en Atenas, pobre, trabajando como traductor y escribiendo relatos para periódicos, y ejerciendo de cantor en la pequeña iglesia de Agios Eliseos, en el barrio de Monastiraki. Llevaba una vida casi de monje.
Lo que escribió, sin embargo, es enorme. Sus cuentos y novelas cortas retratan la vida de la gente humilde de Skiathos: pescadores, pastores, viudas, niños, fiestas religiosas, supersticiones. Su obra más conocida, La asesina, cuenta la historia de una anciana de la isla que empieza a matar niñas convencida de que así las libra de una vida de miseria. En Grecia se le considera un clásico absoluto, a veces llamado el santo de las letras griegas, y sus textos se estudian en todos los colegios.
En Skiathos es una presencia constante. La calle principal lleva su nombre, el aeropuerto también, y su estatua preside la entrada del Bourtzi, frente al puerto.
Qué hay dentro
La planta baja acoge una pequeña tienda y un espacio de exposición. La interesante es la planta de arriba, que se ha dejado como estaba cuando él vivía: su dormitorio con la cama estrecha, el escritorio, algunos muebles de la familia, iconos, fotografías, manuscritos y objetos personales. Todo es sencillo, casi pobre, y transmite muy bien la vida ascética que llevó.
En el patio de al lado hay una galería con cerámica, iconos pintados a mano y joyas de plata, un buen sitio para comprar algo con sentido.
Consejos prácticos
- Tiempo. Veinte o treinta minutos bastan. Encaja perfectamente en un paseo por la ciudad antes de comer o al caer la tarde.
- Idioma. La información en inglés es limitada. Si te interesa el personaje, lee algo antes de ir: hay traducciones de sus cuentos al castellano y al inglés.
- Horarios. Abre por la mañana y a última hora de la tarde, con cierre al mediodía, y suele cerrar un día a la semana. Los horarios cambian según la temporada, así que confírmalos en la puerta.
- Precio. La entrada es simbólica, un par de euros.
- Accesibilidad. La planta de arriba se alcanza por una escalera estrecha. No es apta para sillas de ruedas.
Merece la pena?
Si solo vienes a Skiathos a tostarte al sol, quizá no. Si tienes un mínimo de curiosidad por la isla que pisas, sí, y mucho. Es barato, es corto y cambia tu forma de mirar el resto del viaje: cuando después recorras el Kastro o las capillas del campo, reconocerás el mundo que Papadiamantis describió.
Si te apetece seguir sus pasos de otra manera, existe un paseo guiado con audio y relatos de Papadiamantis por la ciudad, que termina de redondear la visita.