Entramos en el Museo Faltaits casi por casualidad, buscando sombra una tarde de calor, y salimos casi dos horas después con la cabeza llena de historias. Es uno de esos museos pequeños y personales que no aparecen en los grandes rankings, pero que explican una isla mejor que cualquier guía. Si solo tienes tiempo para un museo en Skiros, que sea este.
Una casa, una familia, una isla
El museo ocupa una antigua mansión de la familia Faltaits, junto a la plaza de Rupert Brooke, en el extremo norte de la Chora. Lo fundó en 1964 el artista y folclorista Manos Faltaits, que dedicó buena parte de su vida a reunir objetos de la vida tradicional skyriana antes de que se perdieran. Hoy lo gestiona una fundación privada, y a menudo te atenderá algún miembro de la familia o un voluntario apasionado por el tema.
Esa es la gran diferencia con un museo estatal: aquí no hay vitrinas frías. Es un laberinto de salas en varios niveles, con techos de madera y suelos que crujen, donde los objetos parecen seguir en su sitio.
Qué vas a ver
La colección es enorme para el tamaño de la casa. Hay trajes tradicionales skyrianos de hombre y de mujer, bordados de colores intensos, alfombras y tejidos, muebles de madera tallada con los motivos típicos de la isla, platos de cerámica, cobres, armas antiguas, utensilios de cocina y del campo, y una colección de fotografías de principios del siglo XX que nos tuvo un buen rato enganchados.
Una de las partes más interesantes es la dedicada al carnaval. Ahí puedes ver de cerca las máscaras de piel de cabrito, los trajes de pastor y los enormes cinturones de cencerros que llevan los géroi durante las fiestas previas a la Cuaresma. Verlos colgados en la pared ayuda a entender el peso, literal y simbólico, de esa tradición.
También hay una reconstrucción del salón skyriano, la estancia principal de las casas de la Chora, con las paredes cubiertas de platos decorativos. Es la mejor forma de ver uno completo sin tener que asomarse a una puerta ajena.
Además de los objetos, el museo cuenta la mitología de la isla, desde Aquiles escondido en la corte de Licomedes hasta la muerte de Teseo, y su historia más reciente.
¿Merece la pena?
Sí, sin dudarlo, sobre todo si te interesa la cultura popular. Es pequeño pero denso, y se disfruta mucho más con la visita guiada, que suele costar un poco más que la entrada simple y la dan en inglés. Los guías cuentan anécdotas sobre cada objeto que no encontrarías en ningún panel. Las cartelas son escasas, así que sin guía te perderás parte de la historia.
Si viajas con niños, las máscaras del carnaval y los cencerros suelen ser un éxito. No es un museo interactivo, pero es lo bastante curioso para que no se aburran en una visita de una hora.
Consejos prácticos
- Horario: suele abrir por la mañana y por la tarde en temporada, pero cambia con frecuencia. Pregunta en tu alojamiento o pásate por delante el día anterior.
- Precio: la entrada es barata, unos pocos euros, algo más con visita guiada. Confirma el precio en taquilla.
- Tiempo: entre 45 minutos y hora y media.
- Tienda: tiene una pequeña tienda con libros, reproducciones y artesanía local, a precios razonables.
- Accesibilidad: hay escaleras interiores y exteriores. Difícil con movilidad reducida.
Cómo combinarlo
El Faltaits está pegado al Museo Arqueológico, así que puedes ver los dos seguidos en una tarde. Desde la plaza baja la larga escalera hacia la playa de Molos y Magazia, perfecta para un baño al atardecer después del museo.
Si te gustan los museos que conservan la vida tradicional de las islas, en Skiathos tienes otro pequeño tesoro: la Casa Museo Papadiamantis.