El Puerto Viejo es nuestro rincón favorito de Spetses. Durante el día es un puerto tranquilo donde se mezclan yates de lujo, barcas de pesca y caiques a medio construir. Por la noche se convierte en el centro de la vida nocturna de la isla. Y al atardecer, cuando el sol baja sobre el Peloponeso, es sencillamente el mejor lugar para estar.
El camino desde Dapia
Lo ideal es llegar caminando. Desde el muelle de Dapia se sigue la carretera de la costa hacia el este, algo más de un kilómetro. Pasarás junto a las casas de los capitanes, la pequeña playa de Agios Mamas, donde los locales se bañan a primera hora, y llegarás al monasterio de Agios Nikolaos, con su campanario blanco, justo a la entrada del puerto.
Si no te apetece caminar, los coches de caballos hacen este mismo recorrido, y también hay taxis.
Los astilleros de madera
El Puerto Viejo, llamado Baltiza en su parte interior, es una ensenada larga y protegida, el refugio natural donde la flota de Spetses se resguardaba y se construía en el siglo XIX. Esa tradición no ha desaparecido. En la orilla siguen funcionando los astilleros tradicionales, los karnagia, donde los carpinteros de ribera construyen y reparan caiques de madera con técnicas que han pasado de padres a hijos.
Merece la pena detenerse a mirar. Con suerte verás un casco a medio hacer, con sus cuadernas al aire, o el ZOE, un caique eléctrico que hace excursiones por la isla.
El faro y las esculturas
Siguiendo la orilla hasta el final de la península se llega a la zona del faro. Entre los pinos aparecen unas figuras de bronce: son obra de la escultora Natalia Mela, una exposición al aire libre de animales y criaturas mitológicas. La más fotografiada es la sirena que recibe a los barcos a la entrada del puerto.
Al final está la antigua batería de cañones restaurada, bajo el pequeño faro. Desde aquí se ven la bahía, la ciudad y la costa del Peloponeso. El paseo completo desde Dapia son unos 3 kilómetros y unos 40 minutos. Llega con tiempo para el atardecer: es el momento mágico del día en Spetses.
Dónde comer y salir
El Puerto Viejo concentra algunas de las tabernas de pescado más conocidas de la isla, con mesas casi en el agua. Aquí el pescado se paga al peso, así que pregunta el precio antes de pedir para evitar sorpresas: un pescado grande para dos puede superar fácilmente los 60-80 euros.
Cuando cae la noche, los bares de copas ocupan los muelles. Hay sitios tranquilos para un cóctel al atardecer y locales que suben el volumen a partir de medianoche, sobre todo en agosto. Algunos, como el Mourayo, llevan desde los años setenta animando las noches de la isla.
Lo que hay que saber
Masificación. Por la mañana está casi vacío. La gente llega al atardecer y por la noche, especialmente los fines de semana de verano.
Con niños. El paseo es agradable con niños. Hay tramos sin acera por la carretera, así que vigila las motos.
Sombra. Poca durante el paseo. En verano evita las horas centrales.
Combina con. El monasterio de Agios Nikolaos por el camino y, si quieres seguir, la playa de Agia Marina, a unos 20 minutos más hacia el sur.
En septiembre, durante el festival Armata, el Puerto Viejo y toda la bahía se llenan de barcos para ver la quema simbólica del buque otomano. Si coincides con esas fechas, busca sitio con tiempo.
Si te gustan estos puertos con sabor marinero, el de Hidra es su gran rival en las Sarónicas.