Si solo vas a entrar en un sitio en Spetses, que sea este. La casa de Laskarina Bouboulina no es un museo de vitrinas frías: es la mansión de una familia de capitanes, con sus techos de madera tallada, sus muebles y sus armas, contada por personas muy cercanas a la familia. Nosotros salimos con la sensación de haber conocido a alguien, no de haber visto una exposición.

Quién fue Bouboulina

Laskarina Bouboulina nació en 1771, según la tradición en una cárcel de Constantinopla, donde estaba preso su padre, un capitán de Hidra que había participado en una revuelta contra los otomanos. Creció entre Hidra y Spetses, se casó dos veces con capitanes spetsiotas y enviudó otras tantas. Con la fortuna heredada se convirtió en una de las armadoras más ricas de la isla.

Cuando estalló la Guerra de Independencia, en 1821, puso sus barcos y su dinero al servicio de la causa. Hizo construir el Agamenón, uno de los mayores buques de la flota griega, y lo comandó en persona, entre otras acciones, en el bloqueo de Nauplio. Por eso se la recuerda como la primera mujer almirante de la historia moderna, título honorífico que le concedió la marina rusa. Murió en 1825 en Spetses, de un disparo, en una disputa familiar.

La casa

La mansión se levanta justo detrás del muelle de Dapia, escondida tras un muro alto, como casi todas las casas de capitanes de la isla. Tiene más de dos siglos y sigue siendo propiedad de los descendientes de Bouboulina, que la abrieron al público como museo.

Dentro se recorren varias estancias con mobiliario de época, iconos, porcelanas, armas y documentos. Llama la atención el techo de madera tallada del salón principal, una de las joyas de la casa. También hay objetos relacionados con el Agamenón y con la vida a bordo.

Cómo es la visita

Solo se puede entrar con visita guiada. Las hay en griego y en inglés, a horarios fijos que se anuncian en la puerta, y duran unos 30-40 minutos. Los guías cuentan la historia con pasión, anécdotas incluidas. Conviene llegar unos minutos antes, porque los grupos son reducidos.

La entrada cuesta en torno a 6-7 euros, con descuentos para niños. Comprueba precio y horarios en la web oficial del museo antes de ir, porque cambian cada temporada.

Lo que hay que saber

¿Merece la pena? Sí, incluso si la historia no es lo tuyo. Es corta, amena y te ayuda a entender por qué Spetses es como es.

¿Hay que hablar inglés? La visita en inglés es fácil de seguir. No hay versión en español.

¿Con niños? Funciona bien con niños a partir de unos 8 años, sobre todo si les cuentas antes la historia de la "almirante", que es como mejor la entienden.

Tiempo necesario. Una hora en total, contando la espera.

Mejor momento. La primera visita de la mañana o las de última hora de la tarde, cuando hay menos excursionistas de los cruceros de un día.

Completa la visita

A un par de minutos está la estatua de Bouboulina mirando al mar. Y para completar la historia, en el Museo de Spetses se conservan sus restos en un osario de madera y la bandera de la revolución. Si te interesa el tema, en septiembre el festival Armata revive la batalla naval de 1822 en la bahía, frente al monasterio de Agios Nikolaos.

Esta historia de armadores y revolución se repite en la vecina Hidra, cuyas mansiones de capitanes son igual de impresionantes. Si vas a encadenar las dos islas, empieza por aquí: Bouboulina une ambas historias.