Nada más bajar del ferry en Skala, lo ves: filas de bicicletas eléctricas alineadas junto al puerto, esperando a que alguien las monte y se pierda entre los pinos. Es la estampa clásica de Agistri. Y con razón: esta isla está hecha para ser recorrida pedaleando.

Con apenas 13 km2 de superficie y una carretera de circunvalación de solo 10 km, Agistri es el paraíso del cicloturismo. Las distancias son tan cortas que hasta un ciclista ocasional puede dar la vuelta completa en un par de horas. Y con la asistencia eléctrica, las pocas cuestas que hay se convierten en un paseo.

Nosotros alquilamos dos e-bikes en una agencia junto al puerto de Skala. 15 euros por bici y día. Nos dieron un mapita con las playas marcadas, un candado y dos cascos. Y nos dijeron: «seguid la carretera de la costa y parad donde os apetezca». Seguimos el consejo al pie de la letra.

La ruta clásica de la isla sale de Skala hacia el oeste. Primeros dos kilómetros entre hoteles y tavernas. Pasas Megalochori. El desvío de Dragonera te tienta para un primer baño. Sigues pedaleando. La carretera se estrecha. Los pinos te envuelven. Llegas a Skliri y te prometes volver para el vermut del mediodía. Después, el sendero de Chalikiada. Más adelante, el desvío a Aponissos. Y luego la costa sur, más salvaje, con calas solitarias como Mariza y Bariama. Finalmente, la subida a Metochi para cerrar el círculo con las mejores vistas del Sarónico.

La bicicleta eléctrica es la gran aliada. Las cuestas, que a pie o en bici normal se harían pesadas bajo el sol griego, se suben sin esfuerzo. Puedes regular la asistencia. Si quieres sudar un poco, la pones al mínimo. Si el calor aprieta y solo quieres que te lleve, le das caña al motor. La batería dura de sobra para dar varias vueltas a la isla.

El alquiler incluye normalmente casco y candado. Algunas agencias ofrecen también alforjas y portamóviles. Si vienes en fin de semana o en agosto, mejor reserva con antelación. Las bicis vuelan. Entre semana no tendrás problema para encontrar disponibilidad sin reserva.

Un consejo: madruga. A las nueve de la mañana la carretera está vacía, el aire aún es fresco y la luz es perfecta para las fotos. Haz la ruta completa por la mañana, parando a bañarte en cada cala que te seduzca. Termina en Skliri a la hora del vermut. Date un último baño. Y devuelve la bici con la sensación de haber exprimido la isla hasta la última gota.