El senderismo de Ano Meria al faro de Aspropounta es probablemente la actividad gratuita más memorable de Folegandros. No tiene proveedor, no tiene reserva, no tiene precio: solo necesitas calzado adecuado, agua, sombrero, y tiempo. La caminata recorre 5,5 kilómetros (solo ida) por el extremo más salvaje y solitario de la isla, atravesando paisaje rural cicládico que ya casi no se ve en otras islas y terminando en un cabo expuesto al Egeo con vistas hasta Sikinos y Santorini.
El punto de inicio es el extremo norte del pueblo de Ano Meria, al que se llega en autobús desde la Chora (cada hora aproximadamente en temporada) o en quad alquilado. Una vez en Ano Meria, busca la salida hacia el norte: hay un cartel pequeño de madera que indica Aspropounta. El sendero arranca asfaltado durante los primeros cientos de metros y luego se convierte en pista de tierra y finalmente en sendero de piedras.
El recorrido tiene tres tramos claramente diferenciados. El primer kilómetro discurre entre fincas tradicionales con muros de piedra seca, olivos, almendros, y de vez en cuando una pequeña iglesia blanca sin más uso que el ritual. Aquí caminas a sombra parcial porque hay árboles, y el suelo es plano y cómodo. Es la parte fácil y la más bonita visualmente: paisaje agrícola intacto.
El segundo tramo, unos dos kilómetros, sube por monte abierto. Vegetación baja típica de las Cícladas: tomillo silvestre (que perfuma todo el sendero en mayo y junio), espino, retama amarilla, alguna higuera asilvestrada. El suelo se vuelve rocoso y el sendero más estrecho. Hay marcas de pintura roja en piedras a intervalos para confirmar que vas bien. La pendiente es suave pero constante. Si vas en agosto, este tramo es donde más vas a notar el calor porque no hay sombra.
El último tramo, dos kilómetros y medio, baja hacia la costa por una ladera. Aquí el sendero se complica un poco: piedras sueltas en algunos puntos, tramos donde hay que mirar bien dónde pisas. Calzado de senderismo con suela buena es muy recomendable, no van bien las sandalias o las zapatillas urbanas. Si llueve (poco probable en verano pero pasa), el terreno se vuelve resbaladizo.
Una preocupación habitual: ¿es fácil perderse? La realidad es que es difícil perderse pero conviene tener una app de mapas descargada por seguridad. Maps.me o Komoot funcionan offline y tienen el sendero marcado. La señalización con manchas de pintura roja está bien mantenida, pero en algún cruce con caminos de cabras puedes tener duda. Una hora de ida solo, dos horas con tiempo para fotos y descansos.
El otro pain point: la falta total de agua durante todo el recorrido. No hay fuentes, no hay tabernas, no hay nada. Mínimo dos litros por persona si vas en verano, tres si hace mucho calor. Lleva fruta o frutos secos para reponer energía. Sombrero y crema solar SPF 50 son obligatorios.
Y el tercer pain point, el más serio: la vuelta. Si has caminado dos horas hasta el faro y te has quedado a ver el atardecer (que es la mejor opción), vas a hacer la vuelta de noche. Linterna frontal imprescindible. La del móvil no sirve porque te quedas sin batería al final y no es suficiente potencia. Una linterna frontal de senderismo cuesta diez euros y se compra en Atenas antes de venir. La estrategia inteligente es bajar al faro hacia las cinco o las seis (dependiendo de la hora del atardecer), tener tiempo para descansar y disfrutar, ver la puesta de sol, y empezar la vuelta enseguida para hacer la mayor parte con luz natural.
Lo que se encuentra en el faro: una torre blanca pequeña del siglo XIX, todavía operativa pero automatizada, en un cabo con acantilados rojizos cayendo verticales sobre el mar. No hay servicios, no hay bar, no hay nada. Solo el sitio, el viento, el sol, y la soledad. En días claros se ven las siluetas de Sikinos al norte y de Santorini al sureste. Es el lugar donde uno se sienta y entiende exactamente por qué la gente busca soledad en las islas griegas.
Para los que prefieren acortar la caminata, hay una opción intermedia: contratar un quad o alquilarlo, llegar hasta el final de Ano Meria, dejarlo aparcado allí, y hacer caminando solo los últimos dos kilómetros y medio (el tramo más espectacular). De esa forma haces una hora de caminata solo y te ahorras la vuelta larga.
Otra opción es contratar guía local. Petros, un veterano del senderismo en la isla, organiza grupos pequeños con explicaciones de fauna, flora y geología por unos 40 euros por persona. No es necesario para hacer la caminata (que está bien señalizada) pero enriquece la experiencia si te interesa el contexto natural. Información en cualquiera de las pensiones de Karavostasi o en la oficina de turismo de la Chora.
Para los que llegan a Folegandros con tiempo y ganas de hacer una sola caminata seria, esta es la elección obvia. Combina paisaje rural, monte salvaje, costa espectacular, atardecer brutal, y una sensación de aventura que difícilmente vas a encontrar en otra isla griega. Y todo gratis, que en estos tiempos no está nada mal.
Para preparar bien la ruta consulta también nuestra guía de senderismo en las islas griegas con consejos generales sobre calzado, hidratación y meses recomendados.