El faro de Aspropounta es uno de esos sitios que casi nadie visita porque cuesta llegar, y exactamente por eso es uno de los más memorables de Folegandros. Está en el extremo suroccidental de la isla, en un cabo expuesto al meltemi, sin carretera de acceso directo. Para llegar hay que caminar entre cinco y seis kilómetros desde Ano Meria por un sendero pedregoso, con poca sombra y sin servicios de ningún tipo. La recompensa es una de las vistas más limpias del Egeo y una sensación de soledad absoluta que ya casi no se encuentra en las islas griegas.

El faro como tal no tiene gran interés arquitectónico. Es una torre blanca, baja, de finales del XIX, todavía operativa pero automatizada (no hay farero residente). Lo bueno no es la construcción: es el sitio donde está. El cabo cae en picado sobre el mar formando acantilados volcánicos de tonalidades rojizas que contrastan con el blanco del faro y el azul cobalto del Egeo. En días despejados se ven las islas de Sikinos, Ios, y a veces hasta Santorini en la lejanía. Atardecer desde aquí es de los mejores de Grecia, sin exagerar.

Una de las preocupaciones más razonables que tienen quienes nos preguntan por esta ruta es si el sendero está señalizado y si es fácil perderse. Buenas noticias en ambos casos: el sendero arranca del extremo norte de Ano Meria (busca el cartel de madera con una flecha pintada) y desde ahí está marcado con manchas de pintura roja en piedras a intervalos regulares. No es difícil de seguir si prestas atención, pero conviene llevar también una app de senderismo descargada (Maps.me, Komoot) por si pierdes la marca.

La ruta tiene tres tramos. El primer kilómetro discurre entre fincas con muros de piedra seca y olivos, terreno fácil, suelo de tierra apisonada. El segundo tramo, unos dos kilómetros, es ya monte abierto con vegetación baja (espino, retama, tomillo silvestre): el suelo se vuelve rocoso y el sendero más estrecho, pero todavía sin dificultad técnica. Los últimos dos kilómetros bajan hacia la costa por una ladera más expuesta, con tramos donde hay que pisar piedras sueltas: aquí va bien el calzado de senderismo con buena suela. Tiempo total: hora y media de ida si vas a paso normal, dos horas si te paras a hacer fotos.

Los pain points reales de esta ruta son tres y conviene saberlos antes de salir. El primero: no hay agua en todo el recorrido. Mínimo dos litros por persona si vas en agosto. Segundo: no hay sombra. El sombrero es obligatorio y la ropa que cubra brazos ayuda mucho. Tercero: la vuelta. Si has caminado dos horas hasta el faro y te has quedado a ver el atardecer, vas a hacer la vuelta de noche. Linterna frontal imprescindible (no la del móvil, que se gasta), porque hay tramos que sin luz son difíciles de seguir. Otra opción es organizar que alguien te recoja con coche en Ano Meria al volver (no hay sitio para aparcar más cerca).

Si la opción del sendero te parece demasiado, hay una alternativa: tour en quad o coche pequeño hasta Ano Meria, luego caminar solo el último tramo de un kilómetro y medio que es la parte más espectacular. Algunas agencias locales también hacen excursiones en jeep que llevan hasta la base del faro por una pista de tierra (no es transitable con coche normal), aunque eso te quita parte del encanto solitario de la caminata.

Lo que se hace al llegar: sentarse en una de las rocas planas junto al faro, abrir agua y un par de naranjas o frutos secos que hayas traído, y disfrutar de la nada. No hay bar, no hay banco, no hay cobertura móvil consistente. Solo viento, mar, y el cuerpo cilíndrico blanco del faro recortado contra el cielo. Si vas en mayo o junio el terreno está cubierto de flores silvestres y el contraste de colores es precioso. En agosto todo está más seco pero la luz al atardecer compensa.

Para amantes de la fotografía esta es la mejor ubicación de la isla. Llegar una hora antes del ocaso, esperar a que el sol baje hasta tocar el horizonte, hacer fotos del faro contra el último naranja del cielo. Es una sesión que sale espectacular casi sin esforzarse.

Aspropounta no aparece en muchas guías ni en los tours organizados estándar. Es para quien viene a Folegandros con tiempo, con ganas de caminar, y con la curiosidad de ver el lugar más recóndito de una isla que ya es recóndita en sí. Si esa descripción te encaja, este es tu sitio. Si lo haces, vas a entender por qué nos cuesta volver al ruido del Pireo después de una semana aquí. Para preparar el día completo, combina esta ruta con almuerzo en una de las tabernas de Ano Meria antes de salir, y vas a tener una jornada de las que se recuerdan.