Vlychos es la playa más popular de Hidra y por buenos motivos. Tiene la mezcla más equilibrada de guijarros pequeños y algo de arena (en realidad arena negra muy fina) que vas a encontrar en la isla, lo que la hace mucho más cómoda que las plataformas de roca del puerto y bastante más manejable que Bisti o Limnioniza. Está a apenas 1 kilómetro del puerto principal por un sendero costero que pasa primero por Kaminia, así que el paseo es uno de los más bonitos de la isla, con vistas al Peloponeso todo el rato. Para muchos visitantes, Vlychos es la primera (y a veces única) playa que pisan en Hidra.
La caminata desde el puerto dura unos 25-30 minutos a paso normal. Es prácticamente llana y va siempre pegada al mar, con tramos sombreados por pinos viejos y olivos. En el último tramo, justo antes de bajar a la playa, cruzas un viejo puente de piedra del siglo XVIII sobre un torrente seco (que en invierno baja con fuerza): es uno de los rincones más fotografiados de la zona, especialmente al atardecer con la luz baja. Si vas en plena ola de calor o con niños pequeños, la alternativa es el taxi acuático desde el muelle del puerto: tarda 5 minutos y cuesta entre 5 y 7 euros por persona en grupo. Hay también una pequeña embarcación-shuttle que sale de Spilia cada 30-40 minutos en verano.
La playa en sí mide unos 180 metros de largo, está protegida por un islote y la entrada al agua es suave (importante con niños). El fondo es de cantos pequeños, así que muchas familias llevan escarpines o crocs para evitar pinchazos al entrar. Los dos chiringuitos-taberna son lo que diferencia a Vlychos de las playas más vírgenes de Hidra: están a pie de arena, sirven comida completa (no solo bocadillos), y te montan hamaca con sombrilla por unos 15-20 € la pareja. Uno de ellos, Marina's Taverna, lleva ofreciendo musaka y pulpo a la brasa desde hace décadas y es famoso entre los hidriotas. El otro, Enalion, es más reciente y tiene un toque más mediterráneo-moderno. Ambos sirven la comida directamente en la hamaca si se lo pides.
Sobre los puntos de dolor habituales: la sombra natural es muy escasa (los pinos quedan en la parte de atrás, no llegan a la arena), así que alquilar sombrilla es prácticamente obligatorio en julio y agosto o ir con sombrilla propia. La playa se llena en verano, sobre todo de mediodía a 16:00, cuando llegan las excursiones de día desde Atenas; el plan local consiste en venir a primera hora (antes de las 10:00) o, mejor todavía, a partir de las 17:00, cuando ya se han ido los cruceros y la luz dorada hace que el agua brille. La temperatura del agua es algo más fría que en la costa este de la isla (sobre 21-23°C en julio): viene de mar abierto y se nota. Por último, una advertencia: no hay vestuarios formales, solo la trastienda del chiringuito; vístete y desvístete en la toalla como hace todo el mundo.
Si buscas algo más tranquilo o con más arena, en la misma cala (al norte) está Plakes, a otros 10 minutos andando: ligeramente más amplia, casi idéntica en sensación pero menos transitada. Y si lo que quieres es arena de verdad, tendrás que hacer el camino hasta Mandraki, al otro lado del puerto.