Es el motivo por el que muchos viajeros descubren Lesbos, y sin embargo casi nadie llega a verlo en su viaje: está en el otro extremo de la isla, a casi dos horas de coche desde Mitilene. Pero merece cada kilómetro. El Bosque Petrificado de Lesbos es uno de los yacimientos paleontológicos más importantes del mundo, único en Europa, y desde 2015 forma parte de la red mundial de Geoparques de la UNESCO.

Hace 20 millones de años, esta zona del oeste de Lesbos estaba cubierta por un bosque subtropical de secuoyas gigantes, cipreses, palmeras, pinos y árboles frutales. Entonces una serie de erupciones volcánicas cubrió los árboles con cenizas, lava y flujos piroclásticos. El agua rica en sílice fue infiltrándose lentamente en la madera durante milenios, sustituyendo la materia orgánica átomo por átomo. Lo que quedó es exactamente eso: árboles enteros, con sus troncos, raíces y a veces incluso ramas, convertidos literalmente en piedra.

Qué vas a ver

El geoparque cubre más de 15.000 hectáreas repartidas en varios sitios de la parte occidental de la isla. Los tres principales:

Parque Sigri (el principal). A 4 km al este del pueblo de Sigri. Hay una recepción, un pequeño museo interpretativo y un circuito peatonal señalizado de unos 45 minutos. Verás troncos en posición vertical (¡todavía "plantados" donde crecían!) de hasta 7 metros de altura y 3 metros de diámetro, además de decenas de troncos caídos que revelan sus anillos de crecimiento en la piedra. El anillo interior es tan visible que puedes contar los años del árbol como si acabara de talarse.

Nissiopi (una isla-fósil). Un islote frente a Sigri con centenares de troncos petrificados semi-sumergidos en el mar. Se llega en barco desde Sigri (excursión de medio día, unos 25 €) y es probablemente el rincón más impresionante y menos visitado del geoparque.

Museo de Historia Natural de Sigri. En el pueblo, un museo moderno y bien montado que explica la geología del proceso, tiene fósiles de animales prehistóricos, y termina con una sala inmersiva sobre el vulcanismo del Egeo. Es imprescindible si quieres entender lo que estás viendo en el parque. Entrada combinada museo + parque: 8 €.

Cómo llegar y organizar la visita

El bosque petrificado está en el municipio de Sigri, a 90 km de Mitilene por la carretera que atraviesa el interior de la isla. Son unas 2 horas de coche por carreteras montañosas y estrechas pero bien asfaltadas. Nuestro consejo: haz noche cerca (en Sigri hay dhomatia sencillos y a buen precio, unos 40 € la doble) o combínalo con una estancia en Skala Eresou, a 30 minutos.

Si vas desde Molivos o Petra, son 60 km y una hora larga. Desde Skala Eresou solo 15 km.

Horarios: de abril a octubre 08:00-17:00 (a veces 20:00 en pleno verano). En invierno cierra los lunes y abre solo hasta las 15:00. Consulta la web oficial (petrifiedforest.gr) antes del viaje porque cambian.

Dolores de cabeza que nadie te cuenta

Sombra cero. El paisaje es lunar, sin árboles vivos. En julio y agosto, con temperaturas que rozan los 40°C, la visita a mediodía es brutal. Ve a primera hora (08:00-10:00) o al final de la tarde (después de las 17:00, si abren en verano). Lleva agua abundante, sombrero y crema solar.

Calzado cerrado. Los senderos son de tierra suelta y guijarros volcánicos. Las chanclas son mala idea.

Duración. Con el parque principal + museo, cuenta 2h30 mínimo. Si añades Nissiopi, todo un día. Con niños pequeños quizá se queden cortos: el paisaje es espectacular pero requiere paciencia para descifrar lo que estás viendo.

Accesibilidad. El circuito principal tiene tramos con escalones y desniveles, no está adaptado a sillas de ruedas ni carritos de bebé.

Un rincón poco conocido: el Bosque Fósil de Kastro

A 6 km al sureste del Parque Sigri hay un sitio menos visitado, el Bosque Fósil de Kastro, con troncos particularmente bien conservados y prácticamente sin turistas. Está señalizado pero muchos guías no lo mencionan. Buena excusa para prolongar la mañana.

Después de la visita, si te queda energía, come en Sigri en el puerto (To Steki tou Mihali hace buen pescado) o continúa hacia Skala Eresou para bañarte en la playa de Skala Eresou. El bosque petrificado es una de las visitas que justifican por sí solas un viaje a Lesbos.