Mitilene (o Mytilini, en griego) es la capital de Lesbos y, con casi 30.000 habitantes, la ciudad más grande del Egeo Norte. Es también el punto de llegada de casi todo el que visita la isla: aquí atraca el ferry desde El Pireo, aquí está el aeropuerto y aquí se cruza al continente turco. Y sin embargo, muchos viajeros la usan solo como puerta de entrada y salen corriendo hacia Molivos. Es un error. Mitilene merece por lo menos un día entero.
La ciudad se articula alrededor de una bahía natural coronada por un castillo genovés-otomano imponente, uno de los más grandes del Mediterráneo. Los primeros muros son del siglo VI (justiniano), pero la mayoría de lo que hoy vemos lo levantaron los Gattilusio, la familia genovesa que gobernó Lesbos entre 1355 y 1462. Después los otomanos ampliaron las defensas exteriores. La subida es empinada (unos 15 minutos) pero las vistas desde arriba compensan: se ve toda la ciudad, la bahía de Gera, y en días claros la costa turca al otro lado del estrecho.
El casco histórico: Epano Skala y Sourada
El corazón viejo de Mitilene está en dos barrios que enamoran a quien pasea sin prisa. Epano Skala es el barrio de mansiones neoclásicas y art nouveau que los grandes armadores construyeron entre 1860 y 1920. Casas de tres plantas con fachadas rosas, amarillas y azules, balcones de hierro forjado, buhardillas con vidrieras. Muchas están abandonadas o convertidas en oficinas municipales, pero unas cuantas se han restaurado como hoteles boutique y merecen entrar solo por ver los patios.
Sourada es el barrio pesquero, más humilde, con casas encaladas y callejones que bajan al mar. Aquí es donde comen los locales: tabernas familiares donde no ves menús en inglés, ouzo con sardina fresca, y precios que aún no han descubierto a los turistas.
Museos: los tres imprescindibles
El Museo Arqueológico ocupa dos edificios. El nuevo (calle 8 Noemvriou) es el más importante: mosaicos romanos espectaculares rescatados de villas cercanas, con escenas de comedias de Menandro que son casi únicas en el mundo. El antiguo, en una mansión del siglo XIX cerca del castillo, guarda hallazgos prehistóricos y arcaicos. Entrada combinada: 8 €.
El Museo Bizantino y Post-Bizantino, dentro del castillo, tiene una colección notable de iconos y objetos litúrgicos. Y el Museo Teriade, a 4 km del centro en el pueblo de Varia, expone obra gráfica original de Picasso, Matisse, Chagall, Miró y otros, donada por el editor Stratis Eleftheriadis (Teriade), nacido en Lesbos y emigrado a París. Es un museo pequeño pero de una calidad artística sorprendente para una isla del Egeo. Perfectamente combinable con el vecino Museo de Theophilos, dedicado al pintor naïf local.
Plaza Sappho y el paseo marítimo
El paseo marítimo (Kountouriotou) es el pulmón social de Mitilene. Los locales lo recorren al atardecer, se sientan en las terrazas de la Plateia Sapfous (Plaza de Safo, con la estatua de la poeta mirando al mar), y toman café frappé o ouzo. En verano hay conciertos gratuitos algunos fines de semana. El pescado en las tabernas del paseo es fresco pero está pensado para turistas: si buscas autenticidad, camina 200 metros hacia dentro.
Practicalidades
Cómo moverse: Mitilene se ve andando. Todo lo importante está en un radio de 15 minutos a pie del puerto. Para el Museo Teriade y las villas del sur necesitas coche o taxi (unos 12 €).
Dónde comer: en Sourada, la taberna Kalderimi hace pulpo a la brasa memorable. En Epano Skala, Stou Mihali para sardina fresca y ouzo. Cerca del castillo, To Kastro tiene la mejor vista.
Cuándo visitar: Mitilene funciona todo el año, no es un pueblo estacional. Marzo-mayo y septiembre-octubre son ideales: calor moderado, poca gente, y el mar todavía cálido para bañarse en las playas cercanas de Charamida y Agios Ermogenis.
Si quieres complementar la visita, la playa de Skala Eresou está a 90 km al oeste (hora y media en coche) y el pueblo medieval de Molivos a 60 km al norte. Para más contexto sobre la isla, consulta nuestra guía de Lesbos.