Si haces kitesurf o windsurf, o si te has planteado alguna vez aprender, Mikri Vigla es uno de los mejores sitios del Mediterráneo para hacerlo, y bastante menos conocido que Vasiliki en Lefkada o Prasonisi en Rodas.

Las escuelas de la playa son negocios locales que no venden a través de plataformas de reserva. Se contratan en el sitio, se paga en efectivo o tarjeta allí mismo, y se habla directamente con el instructor. Eso significa que no encontrarás una URL para reservar con antelación, y también que los precios son más razonables.

Por qué funciona tan bien aquí

Tres factores se juntan en esta playa.

El primero es el meltemi. El viento del norte sopla de forma bastante fiable de mayo a septiembre, con los meses fuertes en julio y agosto, y entra limpio y sin turbulencias sobre la playa norte, la que llaman Sahara o Limanaki.

El segundo es el fondo. Es arena plana y poco profunda durante decenas de metros mar adentro, lo que en jerga se llama aguas planas o standing area. Puedes montar el equipo con el agua por la cintura y, si te caes, te pones de pie. Para un principiante eso lo cambia todo, porque el miedo desaparece.

El tercero es la geografía: un promontorio rocoso divide la zona en dos playas. La norte tiene viento y la sur está resguardada. Si vas con alguien que no navega, tiene su playa tranquila a cinco minutos andando en lugar de tener que aguantar el arenazo.

Cómo son las clases

Los precios habituales rondan los 60 a 90 euros por una sesión de iniciación de dos horas con instructor y todo el material incluido. Los packs de varias sesiones bajan bastante el precio por hora, y un curso completo de iniciación al kite (unas seis a nueve horas repartidas en tres o cuatro días) suele quedar entre 250 y 400 euros.

El alquiler de material suelto, si ya tienes nivel, va por unos 50 a 70 euros al día para un equipo completo de kite, y algo menos para windsurf. Muchos ofrecen abonos semanales que salen mejor.

Windsurf es más fácil de empezar y da satisfacción el primer día. Kitesurf tiene una curva más larga (las dos primeras horas son pilotar la cometa en la arena, sin tabla, y eso frustra a algunos) pero engancha más a medio plazo.

Los avisos honestos

Este viento es serio. En días de meltemi de fuerza 6 o 7 la playa norte no es un sitio agradable para nadie que no esté navegando: hay arena volando y oleaje. Y para un principiante absoluto, esos días la clase se cancela o se traslada, con razón.

El mejor viento para aprender es el de fuerza 4 o 5. Julio y agosto tienen más días de exceso que de defecto, mientras que junio y septiembre suelen dar condiciones más manejables. Si tu objetivo es aprender de cero, esos dos meses son mejores que el pico del verano.

No es una actividad para niños pequeños. Las escuelas suelen aceptar a partir de los doce o catorce años según peso y nivel, porque hace falta cuerpo para controlar una cometa.

El sol y el viento juntos engañan. Con la piel mojada y aire constante no notas que te estás quemando. Crema resistente al agua, camiseta de licra y bebe más de lo que crees.

Práctico

Reserva: al ser escuelas locales, lo normal es pasarse el día anterior por la playa y hablar. En agosto conviene hacerlo con un par de días de margen porque los instructores se llenan.

Cómo llegar: hay autobús desde Chora en dirección Pyrgaki o Alyko que para en el desvío, y después hay unos diez minutos andando. Con material propio es impracticable sin coche.

Dónde dormir: si tu viaje gira alrededor del viento, duerme en Mikri Vigla. Hay estudios y pequeños hoteles a pie de playa orientados precisamente a este público. Ahorras el traslado diario y navegas a las ocho de la mañana si te apetece.

Días de descanso: cuando el viento falle (pasa, sobre todo en junio y septiembre), el sur de la isla tiene alternativas a diez minutos en coche. Las calas de Alyko entre el pinar de cedros son el plan perfecto para un día de calma, y si prefieres algo con actividad, la subida al monte Zas se hace precisamente mejor los días sin viento.