Esta es la carta que Poros tiene y que ninguna otra isla griega juega igual de bien. Cruzas los doscientos metros de canal en la lanzadera, llegas a Galatás y estás en el Peloponeso. Desde ahí, el teatro de Epidauro queda a una hora de coche y Nauplio a hora y cuarto.

Dicho de otro modo: puedes desayunar en una isla griega, ver el teatro con mejor acústica del mundo antiguo, comer en la ciudad más bonita del Peloponeso y volver a dormir a la isla.

Cómo organizarlo

Con coche de alquiler. Es la opción más flexible. En Galatás hay agencias de alquiler y los precios rondan los 35 a 60 euros al día en temporada. Cruzas en la lanzadera a pie (1,20 euros aproximadamente, sale cada diez o quince minutos de siete de la mañana a medianoche), recoges el coche y ya estás en marcha. Aparcar el coche en la isla no tiene sentido, así que esta es la forma correcta de hacerlo.

Con excursión organizada. Varias agencias del frente marítimo de Poros (Askeli Travel, Family Tours, Marinos Tours son las que llevan más años) montan salidas de día completo a Epidauro, Micenas y Nauplio en minibús, con cruce incluido. Los precios se mueven entre 45 y 80 euros por persona según el circuito y si incluye guía.

Con taxi contratado. Para grupos de tres o cuatro personas sale a cuenta. Se acuerda un precio cerrado por el día con un taxista de Galatás.

Qué ver, en orden de prioridad

Epidauro. El teatro del siglo IV a.C. con capacidad para catorce mil espectadores y una acústica que sigue siendo objeto de estudio: desde la última grada se oye una moneda cayendo en el centro de la orquestra. Es patrimonio de la Unesco y el conjunto incluye también el santuario de Asclepio, el gran centro de curación del mundo griego. Cuenta dos horas mínimo.

Nauplio. Primera capital de la Grecia moderna, con casco antiguo veneciano, la fortaleza de Palamidi encaramada en la roca (999 escalones, o subida en coche) y un ambiente de ciudad pequeña con mucha vida. Es el mejor sitio para comer del recorrido.

Micenas. Si te sobra tiempo y energía, la Puerta de los Leones y las tumbas micénicas quedan a otros cuarenta minutos desde Nauplio. Es mucho para un solo día: nosotros preferimos hacer Epidauro y Nauplio con calma.

Trecén. Menos conocida y mucho más cercana, a veinte minutos de Galatás. Es la ciudad mítica de Teseo, y varias de las piezas del Museo Arqueológico de Poros salieron de aquí. Para quien quiera un plan corto de media jornada.

Pain points

El calor. Epidauro en julio a mediodía, sin sombra, con las gradas de piedra reverberando, es duro. Ve a primera hora de la mañana o a última de la tarde.

Los horarios. Los yacimientos griegos suelen abrir de ocho a ocho en verano y cierran antes en invierno. Comprueba antes de salir, y ten en cuenta que en días de representación teatral (el Festival de Epidauro es en julio y agosto) el acceso al teatro puede estar restringido por la tarde.

Entradas. El conjunto de Epidauro ronda los 12 euros en temporada alta y 6 en baja. Palamidi en Nauplio, unos 8 euros.

La última lanzadera. Vuelve con margen. Aunque el servicio Galatás-Poros funciona hasta bien entrada la noche, no querrás jugártela después de un día largo.

Calzado. Suelo irregular en los yacimientos y 999 escalones en Palamidi si te animas. Nada de chanclas.

Por qué esto cambia el viaje

Porque convierte a Poros en algo más que una escapada de playa. Puedes montar cuatro días combinando baños en Askeli, el monasterio de Zoodohos Pigi, el bosque de limoneros de enfrente y una jornada completa de arqueología en el Peloponeso.

Es, para nuestro gusto, la mejor combinación isla-continente que ofrece Grecia a una distancia razonable de Atenas.