Toda la costa sur de Samotracia entre Pachia Ammos y Kipos no tiene carretera. Ni una. Son kilómetros de acantilado, cascadas que caen al mar y playas de cantos a las que solo se puede llegar de dos maneras: flotando o sufriendo.

Vatos es la joya de ese tramo. Una franja de trescientos metros de cantos claros con un agua tan limpia que parece falsa, encajada entre paredes de roca. Es la playa que sale en las conversaciones cuando alguien de la isla quiere presumir un poco.

Opción uno: el barco

Es la forma sensata y la que recomendamos. Desde el puerto de Kamariotissa salen barcos de excursión en verano que dan la vuelta a la costa sur con paradas para nadar. Zarpan sobre las diez de la mañana y vuelven a las seis de la tarde, la comida suele ir incluida y el capitán va contando la historia de lo que se ve.

Hay una condición: normalmente necesitan un mínimo de unas diez personas para salir, así que en temporada baja pueden cancelar. Se reserva la tarde anterior en el puerto o se aparece temprano por la mañana. Ronda los 25 a 40 euros según barco y temporada.

El recorrido pasa por la torre bizantina de Fonias, las formaciones rocosas de Panias, la cascada de Kremasto que cae directamente al mar y para a bañarse en Vatos. Es, con diferencia, la mejor forma de ver la isla desde fuera.

Históricamente también salían barcos desde Therma, y en el puerto se puede negociar con pescadores un traslado privado por unos 25 a 30 euros. La agencia Samothraki Travel y la empresa Samothraki Cruises son los contactos formales.

Opción dos: el sendero

Se puede llegar a pie desde Pachia Ammos, unos ocho kilómetros por la costa. Vamos a ser directos: no es un paseo. El camino está mal marcado, hay tramos donde se trepa por roca y en verano no hay sombra ni agua en todo el trayecto.

En Samotracia los senderos del interior en general no están bien señalizados, y este es el ejemplo típico. La norma local es avisar siempre a alguien de tu plan y, si no tenéis experiencia real de montaña, consultar antes en Samothraki Travel o ir con guía.

Calculad tres horas en cada dirección, salid al amanecer y llevad cuatro litros de agua por persona. Y no lo intentéis si el mar está movido: por si acaso hay que volver por donde se vino.

Cómo es estar allí

Los cantos son claros y medianos, más cómodos que los de Kipos pero incómodos igual: escarpines o zapatillas de agua. El agua entra rápido en profundidad y está limpia hasta un punto que sorprende incluso viniendo de otras islas griegas.

Sombra: cero. La pared de roca da algo a última hora, nada más.

Servicios: cero. Ni agua, ni sombra, ni baño, ni socorrista, ni cobertura fiable.

Nudismo: es tradición en esta playa y en varias calas de la costa sur. Nadie mira raro en ninguno de los dos sentidos, con o sin bañador.

Escaladores: las paredes de la zona se han puesto de moda entre escaladores. Si veis cuerdas colgando, es normal.

Para quién sí y para quién no

Sí, si os gusta la sensación de estar en un sitio al que cuesta llegar, si el snorkel os interesa y si la logística no os asusta.

No, si viajáis con niños pequeños, si necesitáis sombra garantizada o si vuestro plan de playa incluye la palabra "chiringuito". Para eso, Pachia Ammos es la respuesta correcta.

Y una nota sobre el barco que vale para toda la isla: si solo vais a hacer una actividad organizada en Samotracia, que sea esta vuelta en barco. La mitad sur de la isla es invisible desde la carretera, y sin subirse a un barco uno se va sin haber visto la mitad de lo que tiene.