Si alguien os dice que Samotracia no tiene playas, tiene casi razón. Y la excepción es esta.

Pachia Ammos, "arena gruesa", es una lengua de arena dorada de casi un kilómetro en la costa sur, al pie de unos barrancos que caen desde la montaña casi hasta el agua. Es la única playa de arena de la isla que se puede alcanzar en coche, la más popular y la que más se parece a lo que un viajero espera de Grecia. También es la que tiene el agua más limpia y transparente.

El viaje ya es parte del plan

Llegar tiene su miga. Desde el puerto se toma la carretera del sur pasando por Lakkoma y Profitis Ilias, y son unos 25 kilómetros de curvas de montaña con vistas absurdamente buenas: la mole del monte Fengari por un lado, el mar abriéndose por el otro y cabras en la calzada cada dos por tres.

Cuarenta minutos largos de conducción, tramos estrechos y algún sobresalto. No es carretera para quien se marea ni para ir con prisa. Se puede hacer con coche normal, no hace falta 4x4, pero de noche mejor no.

En verano el autobús llega hasta Lakkoma y desde ahí hay que resolver los últimos kilómetros. Es un plan de día completo, no una escapada de dos horas.

Cómo es la playa de verdad

La arena es gruesa y dorada, algo más basta que la de las Cícladas, y el fondo baja en pendiente suave los primeros metros. El agua es de un azul intenso y muy clara.

Sombra: prácticamente ninguna natural. Este es el punto crítico. Los barrancos dan algo de sombra en las primeras y últimas horas del día, pero de once a cinco no hay dónde meterse. En el tramo central hay alquiler de sombrillas y hamacas en temporada alta; fuera de julio y agosto puede que no haya nada. Traed sombrilla propia si venís en junio o en septiembre.

Viento. Es una playa abierta al sur, y cuando entra el viento se nota. Hay días de mar picado en los que bañarse no es agradable y la arena vuela. Consultad el parte antes de invertir la hora de coche.

Aglomeración. En agosto, entre semana, hay gente pero no masificación. Es una playa larga y se reparte. En junio o septiembre podéis tenerla casi entera.

Familias. La entrada al agua es suave y el fondo de arena, así que es la mejor playa de la isla con niños. El problema no es la playa, es el trayecto: 40 minutos de curvas con críos pequeños es un peaje real que hay que valorar.

Comer allí

Hay dos o tres tavernas de temporada al borde de la playa que sirven pescado fresco y, cómo no, cabrito. Akrogiali, en la zona de Lakkoma, es la referencia de la costa para pescado.

Y arriba, en Profitis Ilias, está O Vrachos, que tiene unas vistas espectaculares al atardecer y una parrilla de cabrito que en la isla se menciona con respeto. Si os hacen ocho kilómetros desde la playa, se convierte en el remate perfecto del día.

Lo que hay más allá

Aquí es donde Pachia Ammos se vuelve interesante. Desde el extremo este de la playa arranca un sendero que continúa hacia Vatos, una playa aislada a la que solo se llega a pie trepando o en barco. Son unos ocho kilómetros de camino irregular, no es un paseo, y quien lo haga debería llevar agua de sobra.

La alternativa civilizada es la excursión en barco desde Kamariotissa, que recorre esta costa sur inaccesible con paradas para bañarse. Es la forma de ver la cascada de Kremasto, que cae directamente al mar, y las formaciones rocosas de Panias.

También sube desde la zona un desvío a la ermita de Panagia Kremniotissa, asomada al vacío sobre el mar. Vale la desviación aunque solo sea por el silencio de allí arriba.

Nuestro plan ideal: mañana en las pozas de Fonias, tarde de mar aquí y cena en Profitis Ilias. En un día se ve la doble personalidad de Samotracia entera.