En la Ilíada, Homero coloca a Poseidón sentado en la cima más alta de Samotracia para observar desde allí el desarrollo de la guerra de Troya. Cuando uno está en el ferry y ve la mole del Fengari levantándose 1.611 metros directamente desde el agua, la elección del dios parece de lo más razonable. La costa turca donde estuvo Troya se distingue perfectamente en un día claro.

Fengari significa "luna" en griego, y también se le llama Saos, su nombre antiguo. Es la cumbre más alta de todo el Egeo, por encima de cualquier pico de Creta insular en protagonismo visual, y es la razón física de que Samotracia sea verde: frena las nubes del norte y las convierte en los ríos, cascadas y pozas que hacen única a esta isla.

La subida, contada sin épica de folleto

Seamos claros porque aquí la información honesta importa: esta no es una excursión de tarde. La ruta clásica sale de Therma y son unas cinco horas de subida y tres o cuatro de bajada, con un desnivel acumulado de más de 1.500 metros. No hay refugios, no hay fuentes fiables en la parte alta y no hay cobertura móvil continua.

El sendero está marcado de forma irregular. La primera parte, entre castaños y plátanos, se sigue bien. A partir de los 900 metros el bosque se abre, el terreno se vuelve pedregoso y las marcas se espacian. En la última hora se camina sobre bloques de roca y matorral bajo, y con niebla es fácil perder la referencia. En Samotracia la mayoría de senderos no están bien señalizados, y este no es la excepción.

La recomendación seria: si no tenéis experiencia real de montaña, contratad un guía. La agencia Samothraki Travel, en Kamariotissa, organiza trekkings guiados desde unos 15 euros y salidas a los cañones desde unos 40. Cuesta poco y cambia el margen de seguridad.

Qué llevar y cuándo ir

Tres litros de agua por persona en verano, no dos. Comida, frontal, cortavientos de verdad y calzado de trekking con suela agresiva: hay tramos donde se pisa piedra suelta. Gorra y crema, porque desde media montaña no hay ni una sombra.

La ventana buena es de mayo a octubre. En pleno julio y agosto conviene salir de noche o de madrugada para llegar arriba al amanecer y bajar antes del calor fuerte de la tarde. En invierno hay nieve en la cumbre y la subida deja de ser una caminata para convertirse en alpinismo ligero.

Avisad siempre a alguien de vuestro plan. En el pueblo lo entienden perfectamente y os preguntarán a qué hora pensáis volver: no es paternalismo, es la costumbre local.

La caminata de luna llena de agosto

Hay un ritual anual que merece un párrafo propio. Cada agosto, con la luna llena, la Asociación Helénica de Senderismo organiza una subida colectiva: decenas de caminantes ascienden hasta un llano a unos 1.200 metros, montan una fiesta nocturna mirando el pico bajo la luna, duermen en la montaña y suben a la cumbre a la mañana siguiente.

Es uno de los acontecimientos más queridos de la isla y una forma redonda de entender por qué a Samotracia le salió esa reputación medio mística medio hippie. Si vuestras fechas coinciden, no lo dudéis: es más seguro que ir solos y la experiencia no se parece a nada.

Y si no queréis subir

Perfectamente legítimo, y la montaña se disfruta igual desde abajo. El itinerario alternativo es la ruta del río Fonias, que arranca cuatro kilómetros al este de Therma y en 40 minutos llega a la cascada de doce metros de Paradisos. Ese tramo es fácil, está bien marcado y termina en una poza donde se puede nadar.

También se ve la mole entera desde la carretera de Profitis Ilias, en el sur, y desde el mirador de Chora. Y desde el ferry, que es donde el Fengari hace su mejor entrada.

Un detalle que a nosotros nos hizo gracia y que conviene saber: os vais a cruzar cabras a cualquier altura, incluso cerca de la cumbre. Son unas 33 por habitante y campan libres. No molestan, pero no os fiéis de la mochila si la dejáis en el suelo.