Lo llamativo de Samotracia es que su mejor baño no está en el mar. Está montaña arriba, en un cañón lleno de plátanos, en una poza de agua de deshielo tan fría que al meterse se corta la respiración. Y después de cuarenta minutos caminando en agosto, es exactamente lo que uno quiere.

El río Fonias baja del monte Fengari por la ladera noreste labrando una sucesión de saltos y piscinas naturales que aquí se llaman vathres. La más famosa es Paradisos, un salto de doce metros que cae en una poza verde esmeralda rodeada de paredes de roca. Es la imagen que más se repite de la isla y, para variar, la realidad no decepciona.

El nombre, por cierto, significa "el asesino". Los locales lo cuentan sin dramatismo: en invierno, con las lluvias, el cauce crece de golpe y se ha llevado gente por delante. En verano es un río manso.

La caminata, tramo por tramo

El sendero arranca en el puente del Fonias, junto a las casetas de tickets, cuatro kilómetros al este de Therma. Los primeros cuarenta minutos son fáciles, están bien marcados y siguen el cauce entre árboles: cualquier persona con condición física normal los hace sin problema, incluso con niños algo mayores. Ese tramo termina en la cascada de Paradisos y en su poza, y muchísima gente se queda ahí, que es una decisión perfectamente razonable.

A partir de ese punto la cosa cambia. El camino sigue río arriba hacia pozas más altas y más solitarias, pero deja de estar señalizado con claridad y hay que trepar por roca y vadear el cauce. La advertencia local es unánime: no continuéis solos si no tenéis experiencia, y consultad antes con Samothraki Travel en Kamariotissa, que organiza barranquismo guiado por el cañón.

En la subida se cruza también, cerca del inicio, la torre bizantina de Fonias, una atalaya del siglo XV levantada por los Gattilusi para vigilar la costa.

Dolores de cabeza reales

El agua está helada. No es "fresquita", está entre 12 y 16 grados en pleno agosto porque es agua de manantial y deshielo. Se entra despacio, no de golpe, y quien tenga problemas cardiacos debería pensarlo dos veces.

Sombra hay, y mucha. Este es uno de los pocos sitios de Grecia donde el problema no es el sol: el cañón está cubierto por plátanos centenarios y se agradece llevar una camiseta seca para después.

El suelo es piedra mojada. Chanclas no. Calzado con suela de agarre o, mejor, escarpines o zapatillas de agua, porque en las pozas se pisan cantos resbaladizos.

Gente. En julio y agosto, entre las once y las cinco, la primera poza se llena. Si queréis la foto sin nadie y el baño en silencio, hay que estar a las nueve de la mañana o ir después de las seis de la tarde.

Sin servicios. No hay chiringuito, no hay agua potable en el sendero y no hay socorrista. Se sube con lo puesto y se baja con la basura propia.

Qué llevar

Dos litros de agua, algo de comer, bañador puesto desde el coche, toalla pequeña, calzado de agarre y repelente para el atardecer. Y una bolsa hermética para el móvil, porque la tentación de cruzar el cauce es constante.

Alternativas si esto os parece mucho

Las pozas de Gria Vathra, a dos kilómetros de Therma, se alcanzan con una caminata mucho más corta y son la opción sensata con niños pequeños o con calor extremo.

Y si lo que buscáis es mar y arena, la única playa de arena de verdad de la isla es Pachia Ammos, en la costa sur.

La entrada al sendero del Fonias tiene un coste simbólico de mantenimiento en temporada. No es gran cosa y va destinado a los senderos, que en esta isla se cuidan a pulso.