Si solo tenéis tiempo y ganas para una vathra en toda la isla, que sea esta. Gria Vathra, "la poza de la vieja", es el conjunto de piscinas naturales más fácil de alcanzar en Samotracia: dos kilómetros al este de Therma hay un desvío señalizado, se deja el coche y en diez o quince minutos de caminata suave por el cauce se está en la primera poza.

Y la primera poza ya es espectacular. Un chorro cayendo entre paredes de roca pulida en un vaso de agua verde translúcida, rodeado de plátanos que filtran la luz. Con eso basta para entender por qué la gente vuelve a esta isla.

Tres pozas, tres niveles de esfuerzo

La lógica del cañón es sencilla: cuanto más subes, más solo estás.

La primera vathra es la que recibe a todo el mundo. Diez minutos de camino, terreno fácil, y ahí se queda la mayoría de las familias. En agosto tiene gente pero cabe.

La segunda está unos minutos más arriba y exige trepar un poco entre rocas. Menos gente, poza más honda y salto más alto.

De ahí hacia arriba se puede seguir a pozas más pequeñas y solitarias, pero el camino deja de estar marcado y se convierte en escalada suave sobre roca mojada. Ahí es donde nosotros paramos, y donde recomendamos parar a quien no tenga experiencia. Las agencias de la isla, con Samothraki Travel a la cabeza, organizan barranquismo guiado por estos cañones desde unos 40 euros, y es la forma segura de subir de verdad.

Lo que nadie os cuenta hasta que os metéis

El agua está a 12 o 14 grados en agosto. Es agua de manantial y de deshielo del monte Fengari. El primer contacto corta la respiración y hay que entrar despacio. Quien tenga problemas cardiacos, que lo tenga en cuenta.

La roca resbala una barbaridad. Está pulida por siglos de agua y con musgo en los bordes. Aquí es donde más gente se hace daño en esta isla, casi siempre resbalando al salir de la poza. Escarpines o zapatillas de agua, no chanclas.

Los saltos son tentadores y peligrosos. El fondo cambia de profundidad según el año y la crecida. No saltéis sin haber comprobado el fondo a nado primero. Cada verano hay algún tobillo roto por esto.

Sombra: abundante. Al contrario que en la playa, aquí el problema es al revés. La sombra de los plátanos es densa y el ambiente es fresco, así que llevad una camiseta seca y algo de manga larga si vais a pasar la tarde.

Mosquitos al atardecer. Tanta agua y tanta sombra tienen su factura. Repelente.

Con niños

Esta es la vathra apta para familias, con matices. Hasta la primera poza el camino lo hace un niño de seis o siete años sin problema. El agua fría y las rocas resbaladizas exigen vigilancia constante, y no hay socorrista, pero es un plan perfectamente viable.

Lo que no recomendamos con críos es el sendero del Fonias, que son cuarenta minutos largos, ni desde luego los tramos altos de ninguno de los dos cañones.

Cuándo venir

Mayo y junio: caudal fuerte, cascadas espectaculares, agua durísima de frío y muy poca gente. Julio y agosto: menos caudal pero el agua fría se agradece y hay ambiente. Septiembre: nuestra favorita, caudal decente, temperatura llevadera y silencio.

Fuera de temporada el cañón puede ser peligroso por crecidas súbitas, y ese es el mismo motivo por el que el río vecino se llama Fonias, "el asesino".

El plan de día completo

Nuestra combinación preferida en esta parte de la isla: pozas de Gria Vathra por la mañana, baños termales de Therma a mediodía para descongelar el cuerpo, comida en el pueblo y por la tarde la carretera del este hasta Kipos. Es un día sin coche largo, sin curvas de vértigo y con las dos caras del agua de Samotracia, la helada y la caliente.