Kipos es donde se acaba la carretera. Literalmente: coges la costa este desde Therma, sigues, la calzada se convierte en pista de tierra, sigues un poco más y de pronto no hay más camino. Delante hay una playa de guijarros gris oscuro de medio kilómetro, un mar de un azul casi negro por la profundidad y, si es primavera o principio de verano, una cascada cayendo por el acantilado del fondo casi sobre la orilla.
Es la playa más salvaje de Samotracia y probablemente la más fotogénica. También es la más incómoda, y conviene saberlo antes de conducir treinta kilómetros.
El aspecto y el fondo
Nada de arena: aquí son cantos rodados grandes, redondeados y oscuros, de origen volcánico, que crujen al pisarlos. El agua entra en profundidad muy rápido y está fría incluso en agosto, porque no hay plataforma somera que se caliente al sol.
Ese fondo brusco tiene dos consecuencias. La primera es que el agua es de una transparencia impresionante y se ve el fondo a varios metros: es un sitio excelente para snorkel. La segunda es que no es una playa para niños pequeños ni para nadadores inseguros. La entrada es incómoda y no hay socorrista.
Cero servicios, en serio
Aquí hay que ser explícito porque la gente se equivoca con esto. En Kipos no hay taverna, no hay chiringuito, no hay sombrillas de alquiler, no hay duchas, no hay baños y no hay agua potable. Nada.
Lo que se lleve, se lleva desde el coche. Y lo que se genere, se baja de vuelta.
Sombra: ninguna en el arenal. El acantilado da algo de sombra a última hora de la tarde en el extremo norte, y ya. Sin sombrilla propia, en agosto, esto es media hora de estancia y a casa.
Viento: es la cara este de la isla y le entra el meltemi de lleno. Hay días de olas rompiendo sobre los cantos en los que ni se plantea el baño. En esos días la playa es igual de espectacular para mirar, pero traed cortavientos.
Piedras calientes: los cantos oscuros acumulan un calor brutal al mediodía. Chanclas o escarpines, sin excepción, o no se puede llegar al agua.
La cascada, con matices
La cascada del fondo es el gran reclamo de las fotos, pero tiene temporada. En abril, mayo y junio, con el deshielo y las últimas lluvias, cae con fuerza. En agosto suele quedar reducida a un hilo o desaparecer del todo. Si venís por la cascada, venid en primavera.
Ese es también el momento en que la costa este está más verde y con menos gente, aunque el agua del mar aún está fresca.
Cómo llegar sin sustos
Los últimos kilómetros son pista de tierra y su estado cambia de un año a otro. Con coche pequeño de alquiler se hace, pero despacio y atento a los baches. Con moto o scooter también, con cuidado. No es sitio para ir al anochecer: no hay iluminación, no hay tráfico y la cobertura móvil es intermitente.
No hay autobús. Es una excursión de coche o moto, y de día.
Por qué venir de todos modos
Porque es la Samotracia más pura. Es un sitio donde no hay nada montado para el visitante, donde probablemente estaréis solos o con tres personas más, y donde el paisaje es de una crudeza que no se ve en el Egeo turístico.
Nuestra recomendación de combinación: mañana en las pozas de Gria Vathra, que están de camino, comida en Therma y tarde de silencio absoluto aquí. Con eso queda cubierta la costa este entera.
Y si buscáis lo contrario (arena, taverna, sombrilla), la playa que queréis es Pachia Ammos, en el sur.