Vroulidia es la playa para el día en que estás harto de sombrillas alquiladas. Está en el extremo norte de Sifnos, la parte de la isla que casi nadie recorre, y llegar cuesta lo suficiente como para que nunca haya mucha gente.
Es una cala pequeña, unos ochenta metros, de guijarros redondeados y agua de un verde intenso que cambia a azul oscuro a pocos metros de la orilla. Está encajada entre dos brazos de roca que la protegen bastante del oleaje.
Cómo se llega, sin adornos
Se coge la carretera del norte desde Kamares hacia Heronissos. Es estrecha, con curvas cerradas y algún tramo sin quitamiedos: no es carretera para conductor nervioso ni para moto con poca experiencia. Unos veinte minutos desde el puerto.
Al final hay un sitio donde dejar el coche y después una bajada a pie de diez o quince minutos por un sendero de tierra y piedra suelta con pendiente considerable. Calzado cerrado, obligatorio. Con chanclas te vas a resbalar.
La subida de vuelta, a las seis de la tarde y con calor acumulado, es la parte dura del plan. No es larga, pero se nota.
Qué esperar abajo
Cero servicios. No hay chiringuito, ni tumbonas, ni duchas, ni fuente, ni cobertura fiable. Todo lo que necesites, súbelo tú: agua, comida, sombrilla.
Y ahí está el asunto de la sombra, que es el punto crítico. Vroulidia no tiene ni un árbol. Entre las once y las cinco en julio o agosto, sin sombrilla propia, la playa es inhabitable. Con sombrilla, perfecta.
Los guijarros son cómodos de pisar pero incómodos de tumbarse directamente: una esterilla o colchoneta fina mejora mucho el día.
El agua
Es lo mejor de Vroulidia. Agua muy limpia, transparente, con fondo de piedra que da ese color esmeralda, y profundidad que llega rápido pero sin escalón brusco. Buenísima para snorkel a lo largo de las paredes laterales.
Dos precauciones. Al estar abierta al norte, cuando el meltemi sopla fuerte en julio y agosto entra oleaje real y no merece la pena el viaje. Comprueba el viento antes de ir: si ves banderas tiesas en Kamares, cambia de planes. Y no hay socorrista ni nadie cerca, así que no es playa para bañarse solo si no eres buen nadador.
Para quién es y para quién no
Es una playa ideal si buscas silencio, si te gusta el snorkel y si no te importa hacer un esfuerzo logístico a cambio de estar casi solo. En junio o septiembre puedes pasarte la tarde entera con dos o tres personas más en toda la cala.
No es una playa para niños pequeños, por la bajada y por la falta de todo. Tampoco para quien tenga problemas de movilidad o de rodillas. Y tampoco si has salido sin comprar agua, que es el error clásico.
Combinar con Heronissos
A pocos kilómetros, siguiendo la misma carretera, está Heronissos, un fiordo diminuto con un puñado de casas de pescadores y dos tabernas donde comen los locales. Es un sitio con mucho carácter, de los que ya casi no quedan.
El plan redondo es Vroulidia por la mañana, comida de pescado en Heronissos a la una y vuelta tranquila a Apollonia por la tarde. Si lo que buscas es lo contrario, comodidad y servicio completo, Platys Gialos y Kamares están en el otro extremo del espectro dentro de la misma isla.