Livadia es lo primero que ves de Tilos y, casi seguro, donde vas a dormir. Cuando el catamarán dobla el cabo y entra en la bahía, aparece una curva larga de guijarros, un puñado de casas blancas y ocres, la cúpula de la iglesia de Agios Nikolaos y, detrás, un valle verde que sorprende después de tanta isla seca. No es un puerto de postal como el de Symi, pero tiene algo más valioso: es un pueblo de verdad.

Un pueblo joven

Livadia creció en el último siglo, cuando la gente bajó de los pueblos del interior, sobre todo de Mikro Horio, buscando trabajo junto al mar. Por eso no tiene un casco antiguo laberíntico. Lo que sí tiene es una plaza central a la sombra de árboles, con cafés de toda la vida, y varios edificios de la época italiana, como el antiguo puesto de policía y la capitanía, de principios del siglo XX.

Aquí está todo lo práctico de la isla: supermercados, farmacia, el cajero, las oficinas de alquiler de coches y motos, la agencia de viajes junto al muelle y el punto de información del programa Just Go Zero, el proyecto que ha convertido Tilos en la primera isla del mundo con certificado de residuo cero.

La playa de Livadia

La bahía tiene más de un kilómetro de playa de guijarros y arena gruesa, con tamarindos que dan sombra natural y algunas zonas con tumbonas frente a las tabernas. El agua es tranquila y limpia, porque la bahía está muy protegida, y eso la convierte en la playa más cómoda para familias con niños pequeños. Pain point: los guijarros molestan al entrar, así que lleva escarpines. Cuanto más te alejas del muelle hacia el este, más tranquila está.

Al final de la playa, siguiendo la costa, se llega a la pequeña capilla de Agios Stefanos y a un antiguo fondeadero medieval. Es un paseo agradable al atardecer.

Comer y beber

El paseo marítimo concentra la mayoría de las tabernas de Tilos. Encontrarás pescado del día, que se vende por la mañana en la plaza cuando llegan los barcos, gambas pequeñas, ensaladas con queso local, cabra y la famosa miel de tomillo de la isla. Algunas tabernas ofrecen tumbona gratis si comes con ellos, una costumbre muy útil para pasar el día sin cargar sombrilla. Una cena completa sale por unos 15-25 € por persona.

Para el desayuno, los cafés de la plaza son un clásico: café griego, yogur con miel y bizcocho casero mientras ves la vida del pueblo. Por la noche el ambiente es tranquilo, de terraza y conversación. Para algo más movido hay que subir al bar de Mikro Horio.

Dónde dormir

Livadia tiene la mayor oferta de alojamiento de Tilos: estudios familiares con cocina desde unos 50 € la noche en temporada media, apartamentos para familias y algunos hoteles pequeños con piscina. Los mejor situados están a dos o tres calles del mar, más baratos y silenciosos que los de primera línea. Muchos dueños te recogen en el muelle si les avisas de tu barco.

Excursiones desde Livadia

Desde el muelle salen en temporada las barcas tradicionales (kaikis) a playas sin carretera como Lethra, Kokkini o Agios Sergios. También es el punto de partida de varios senderos señalizados y del autobús eléctrico que cruza la isla hasta Megalo Horio y Eristos. Desde aquí puedes organizar casi todo lo que contamos en nuestra excursión en barca por las playas de Tilos.

Nuestro consejo

Quédate en Livadia si no vas a alquilar coche: lo tienes todo a pie y el autobús te lleva al resto. Y no te pierdas un baño al amanecer, cuando la bahía está como un espejo y los pescadores vuelven con las cajas llenas.