La carretera que lleva al monasterio de Agios Panteleimonas es de las que se recuerdan. Pasado Agios Antonios y la playa de Plaka, el asfalto empieza a trepar por una ladera casi vertical, con el mar azul oscuro muy abajo y apenas un murete de piedra entre el coche y el vacío. Durante unos tres kilómetros fuimos en segunda, despacio, hasta que apareció una mancha verde de cipreses en mitad de la roca pelada. Allí estaba.

El patrón de la isla

Agios Panteleimonas, san Pantaleón, es el santo patrón de Tilos. El monasterio se construyó en el siglo XV, según la tradición sobre los restos de un antiguo templo griego, y la torre defensiva que lo acompaña es del siglo XVI, cuando los ataques piratas eran constantes. Está colgado muy por encima del mar, en la ladera del Profitis Ilias, la montaña más alta de la isla.

Hoy no viven monjes de forma permanente. Un cuidador abre el recinto en temporada y lo mantiene limpio y florido, y la comunidad de la isla lo trata como su gran lugar sagrado.

Qué ver

Se entra por un patio con suelo de mosaico de guijarros blancos y negros, la técnica tradicional del Dodecaneso, a la sombra de árboles centenarios. La iglesia principal es pequeña y oscura, con frescos del siglo XVIII y un iconostasio de madera tallada. Si tus ojos se acostumbran a la penumbra, verás santos y escenas bíblicas con colores todavía vivos.

Fuera, junto al patio, hay una fuente de agua fresca de manantial, algo casi mágico en una isla del Egeo en verano. Los cipreses y plataneros que crecen gracias a ella forman un pequeño oasis. Desde la terraza la vista se abre al mar abierto hacia el oeste: es uno de los mejores sitios de Tilos para ver la puesta de sol.

Pain point: el horario es irregular y depende del cuidador, aunque en temporada suele estar abierto buena parte del día. Viste con hombros y rodillas cubiertos para entrar en la iglesia; normalmente hay pareos en la entrada. La entrada es gratuita, pero se agradece un donativo.

El panigiri de julio

Del 25 al 27 de julio el monasterio acoge la fiesta más importante de Tilos. Durante tres días llegan peregrinos de toda la isla y de las vecinas, se celebran misas, se comparte comida preparada por los vecinos y por la noche hay música tradicional y baile en el patio. Muchos se quedan a dormir en las celdas o al aire libre. Es una experiencia auténtica, muy poco turística y abierta a quien llegue con respeto. Si coincides, no te lo pierdas, pero reserva alojamiento con mucha antelación.

Cómo llegar

El monasterio está a unos 8 kilómetros de Megalo Horio, en el extremo occidental de la isla. Opciones:

  • En coche o moto: unos 15-20 minutos desde Megalo Horio. La carretera está asfaltada pero es estrecha y con fuertes desniveles. Si te dan miedo las alturas, que conduzca otro. Hay sitio para aparcar al final.
  • En autobús: en temporada, el autobús municipal suele subir los domingos. Confirma el horario en Livadia.
  • A pie: hay un sendero señalizado desde la iglesia de Panagia Kamariani, cerca de Agios Antonios, de unos 3,6 kilómetros y hora y media. Tiene buenas vistas y alguna fuente por el camino. Lo contamos en nuestra actividad de senderismo por Tilos.

Combínalo con

Lo ideal es bajar después a darse un baño en la playa de Plaka, una de las más bonitas de la isla, con pavos reales paseando entre los árboles, y cenar pescado en Agios Antonios. Si te interesan los grandes monasterios del Dodecaneso, compara con el de Panormitis en Symi, mucho más grande y concurrido. Aquí la gracia es justo la contraria: soledad, silencio y una vista que parece no acabar nunca.