No somos ornitólogos, pero en Tilos acabamos llevando prismáticos a todas partes. Fue culpa de una pareja de ingleses que conocimos en el desayuno: llevaban veinte años viniendo cada primavera solo por los pájaros. Esa misma tarde, en el valle de Livadia, vimos pasar un halcón con una silueta afilada que ellos identificaron al instante como un halcón de Eleonor. Desde entonces, no paramos de mirar al cielo.
Por qué Tilos es un paraíso para las aves
Tilos es una de las islas griegas más importantes para la observación de aves por dos razones. La primera es que toda la isla y sus islotes están protegidos dentro de la red Natura 2000. La segunda, que la caza está prohibida desde hace décadas gracias al empeño de un alcalde, médico y amante de la naturaleza, que convirtió la protección del medio en seña de identidad de la isla.
El resultado es que en Tilos se han registrado más de 150 especies de aves, muchas de ellas amenazadas. Además, la isla está en plena ruta migratoria entre África y Europa, así que en primavera y otoño se convierte en un área de descanso para miles de aves de paso.
Qué puedes ver
Entre las especies más buscadas:
- Halcón de Eleonor: cría en los acantilados de la isla a finales de verano. Su vuelo acrobático al atardecer es un espectáculo.
- Águila perdicera (de Bonelli): una de las rapaces más amenazadas de Europa, presente en las montañas.
- Gaviota de Audouin y cormorán moñudo en la costa.
- Carraca europea, abejaruco, abubilla y oropéndola, sobre todo en migración primaveral.
- Halcón peregrino en las zonas más escarpadas.
En el mar, con suerte, se pueden ver delfines, y las aguas de Tilos son también zona de foca monje y tortugas marinas, aunque son muy difíciles de observar.
Dónde mirar
- El valle de Livadia, con sus huertos y vegetación, atrae a muchos pájaros pequeños y migratorios.
- El valle de Eristos, entre Megalo Horio y la playa, con frutales y humedad, otro punto excelente.
- Los acantilados del oeste, alrededor del monasterio de Agios Panteleimonas, para rapaces y el halcón de Eleonor.
- Las ruinas de Mikro Horio y los castillos, buenos miradores para ver rapaces planeando.
Cuándo ir
- Abril y mayo: el mejor momento. Migración primaveral, campo verde y temperaturas perfectas para caminar.
- Septiembre y octubre: migración de vuelta y halcones de Eleonor con sus crías.
- Verano: más difícil por el calor, pero los atardeceres en los acantilados del oeste siguen mereciendo la pena.
Nivel y qué llevar
No hace falta experiencia. Basta con caminar por los senderos de la isla con calma y en silencio. Lleva:
- Prismáticos, imprescindibles. Unos 8x42 son ideales.
- Una guía de aves de Europa o una app de identificación en el móvil.
- Calzado cómodo, agua, gorro y protector solar.
- Paciencia: las mejores horas son las primeras de la mañana y las últimas de la tarde.
¿Con guía o por libre?
Lo más habitual es hacerlo por libre y gratis, combinándolo con las rutas de senderismo por Tilos. En primavera hay agencias especializadas en viajes de naturaleza que organizan semanas de observación de aves en la isla, y algunos alojamientos de Livadia pueden ponerte en contacto con guías locales. No hay reserva online; pregunta al llegar.
Respeta la isla
Mantén la distancia con los nidos, no uses reclamos sonoros y no salgas de los senderos en época de cría. Tilos ha apostado por un turismo que protege lo que tiene, y forma parte del viaje respetarlo. Si te interesa la naturaleza del Dodecaneso, la vecina Nisyros, con su volcán, es otro destino de paisajes únicos a solo 40 minutos de barco.