Cuando el viento del norte castiga el resto de Tinos, la ladera occidental donde cuelgan Kardiani e Isternia parece otro mundo. Llegamos a media tarde, después de un día de aldeas en el interior, y lo primero que notamos fue el sonido del agua. En Kardiani las fuentes corren entre las casas, hay higueras, parras y huertos en terrazas, y todo baja hacia un mar que a esa hora se vuelve plateado con Syros al fondo.

Kardiani, la aldea del agua

Kardiani está construida en terrazas sobre una pendiente muy pronunciada, a unos 17 km de la ciudad de Tinos. Es una de las aldeas más verdes de la isla gracias a sus manantiales, y eso se nota en todo: jardines con flores, árboles frutales y fuentes de mármol con relieves de leones y cipreses.

La mejor forma de conocerla es dejar el coche en la carretera de arriba y bajar por sus escalinatas de mármol. Encontrarás la iglesia de Agia Ekaterini, con su campanario tallado, pequeñas plazas con bancos de piedra y rincones donde parece que no ha pasado el tiempo. Ojo: lo que bajas, luego hay que subirlo. Tómatelo con calma.

Isternia, la de los escultores

A pocos kilómetros al norte, Isternia es muy parecida pero con un carácter más artístico. Como Pyrgos, es un pueblo de marmolistas: de aquí salieron varios de los escultores más conocidos de Tinos, y se nota en los dinteles, en las fuentes y en las fachadas de las iglesias. Su gran iglesia de Agia Paraskevi tiene una cúpula revestida de cerámica que brilla al sol.

Desde la plaza hay cafés y restaurantes con terrazas que miran directamente al mar. Hay quien llama a Isternia "el Santorini de Tinos" por sus vistas al atardecer. La comparación nos parece injusta para las dos, pero entendemos por qué lo dicen. Debajo, en la bahía de Ormos Isternion, hay una playa pequeña con tabernas junto al agua.

Cenar con vistas

Para nosotros, la mejor manera de terminar un día en el oeste de Tinos es reservar mesa en una de las terrazas de Kardiani o Isternia para la puesta de sol. La cocina es de producto: tomates rellenos al estilo de Tinos, alcachofas, queso local, carne de cabra y pescado del día. Una cena para dos con vino ronda los 50-60 €. En agosto conviene reservar, porque las mesas con mejores vistas vuelan.

Las calas de abajo

Bajo Kardiani hay una carretera estrecha que llega a la bahía de Giannaki y a la playa de Kalyvia, de cantos y agua muy limpia, normalmente con poca gente. Es una de las mejores opciones para bañarse cuando sopla el meltemi, porque esta costa queda algo más resguardada que la norte. No hay mucha sombra, así que lleva sombrilla.

Consejos prácticos

  • Cómo llegar: en coche, unos 30 minutos desde la ciudad por la carretera del norte, de camino a Pyrgos. El autobús hacia Panormos pasa por la carretera principal, pero luego hay que bajar a pie.
  • Aparcamiento: muy limitado en el interior. Deja el coche arriba, en la carretera, y baja andando.
  • Accesibilidad: los pueblos son una sucesión de escaleras; no son aptos para carritos ni personas con movilidad reducida.
  • Mejor hora: la tarde, cuando el sol baja sobre Syros.

Combínalo con

Kardiani e Isternia están a medio camino de Pyrgos y del Museo de Artesanía del Mármol, así que lo ideal es hacer una ruta completa por la costa oeste: Kardiani, Isternia, Pyrgos y Panormos en un mismo día. Si la luz te enamora, mira hacia el suroeste: la isla que tienes enfrente es Syros, a solo media hora de ferry.