Psara es una de las poquísimas islas griegas donde prácticamente no existen los chiringuitos. Y Lazaréta es la excepción: aquí está el único bar de playa de la isla, que abre cuando abre y con suerte lo pillas funcionando.
Todo lo demás es lo que hace que esta sea la playa que todo el mundo menciona. Está a diez minutos andando del pueblo por un camino llano junto al mar, tiene arena fina llena de conchas pequeñas y el agua, según quien la mide, está entre las más limpias de toda la Unión Europea.
Qué se siente al llegar
El primer día en Psara casi todo el mundo acaba aquí, porque es lo más fácil: dejas la maleta, te pones el bañador y en diez minutos estás dentro del agua.
Y el agua es lo que te desarma. En días de calma se ve el fondo perfectamente a varios metros, con esa gama de turquesas que uno asocia a las Cícladas de folleto pero sin las trescientas sombrillas de por medio. En agosto puedes tener quince o veinte personas repartidas en doscientos metros de arena. Nada más.
Las conchas son otra particularidad. La orilla está sembrada de conchas pequeñas, que hacen que caminar por el agua sea algo menos cómodo pero que le dan a la arena una textura y un color muy suyos.
Pain points, sin adornos
Sombra: este es el punto débil serio. No hay árboles, no hay pinos, no hay roca que dé sombra útil a mediodía y el chiringuito, cuando abre, tiene capacidad para poca gente. Trae sombrilla propia. Es la recomendación más importante de esta ficha.
Servicios: el chiringuito abre de forma irregular. Algunos años funciona todo el verano, otros ni aparece. No hay duchas fijas ni socorrista. Si quieres garantías de sombrilla y hamaca gratis, ve a Katsoúnis o a Káto Gialós, donde el ayuntamiento las pone.
Entrada al agua: suave, arena con conchas. Con niños pequeños, unos escarpines evitan quejas.
Viento: al estar en la zona sur queda bastante resguardada, lo que la hace fiable la mayoría de los días. En los pocos días de sur puede levantarse algo de oleaje.
Multitudes: en la escala de esta isla, es la playa "de todo el mundo". En términos absolutos, sigue siendo una playa vacía.
Accesibilidad: el camino desde el pueblo es llano y corto, lo que la convierte en la única playa de Psara razonablemente accesible sin vehículo para gente mayor o con movilidad limitada.
Cuándo es mejor
Por la mañana temprano el agua está en calma perfecta y la luz entra de forma que el fondo se ve como en una piscina. Es el momento del baño bueno.
A media tarde llega la mejor hora social: es cuando bajan las familias psariotas, los niños se meten al agua y el ambiente se anima. Si viajas solo, es un momento fácil para acabar hablando con alguien.
El plan completo de un día
La combinación que funciona en Psara es esta. Mañana de baño en Lazaréta, comida en la Chora, siesta, y a las siete de la tarde subida a la Mavri Rachi para ver la puesta de sol desde la roca que domina la bahía. Bajas justo con luz suficiente, cenas langosta en el puerto y ya está: has hecho el mejor día posible en esta isla y no has gastado ni en entradas ni en transporte.
Si tienes más días por delante, lo siguiente es cruzar a la costa oeste para conocer Lakká, y reservar una barca al puerto para ir a Antipsara, la isla deshabitada de enfrente, que es donde de verdad se acaba el mundo.