Hay dos playas debajo de Lindos y la mayoría de la gente solo ve una. La grande, la de la bahía principal, es donde paran los barcos y donde va casi todo el mundo. La otra, al sur, es Agios Pavlos: una cala prácticamente cerrada por dos brazos de roca, con una boca estrecha por la que entra el mar, agua tan quieta que parece una piscina y, arriba, el perfil de la acrópolis recortado contra el cielo.
Es más pequeña, más bonita y bastante más tranquila.
La leyenda de San Pablo
Cuentan que el apóstol Pablo desembarcó aquí en el año 51, camino de Éfeso, buscando refugio de una tormenta. La tradición dice que la roca se abrió para dejar entrar su barco, y esa abertura estrecha en el arco de roca es la que hoy da acceso a la cala.
En la orilla hay una capilla blanca con cúpula azul dedicada a él. Es un sitio muy popular para bodas: en temporada es habitual ver ceremonias, y si coincide con tu visita, se agradece mantener distancia y no fotografiar de cerca.
El agua
La orientación protegida hace que la bahía esté en calma casi siempre, incluso en días de viento. La entrada es de arena gruesa y guijarro pequeño, con el fondo pasando a arena a pocos metros.
La profundidad crece de forma gradual pero más rápido que en Tsambika. Con niños que ya nadan es perfecto, con muy pequeños hay que estar encima.
Para snorkel es interesante en los laterales rocosos, sobre todo en el brazo sur, donde hay peces y formaciones bonitas a poca profundidad.
Sombra, hamacas y espacio
La cala tiene unos 120 metros de arena útil y no da para mucha gente. En julio y agosto, entre las once y las cuatro, está llena.
Sombra natural hay algo, gracias a las paredes de roca en las horas de tarde, pero es limitada. Las hamacas con sombrilla cuestan unos 12 a 18 euros el par y en temporada las cogen pronto.
El truco: la parte norte de la cala, la más cercana al camino de bajada, es la más concurrida. Si sigues por la orilla hacia el sur ganas espacio, aunque el suelo es más pedregoso.
Cómo bajar (y cómo subir)
Desde el pueblo de Lindos hay un camino señalizado que baja en unos diez minutos. Es cómodo bajando, con escalones y tramos de rampa.
La subida es otra historia. Diez o quince minutos de cuesta sin sombra, y después de un día de playa y con calor de agosto se hace pesada. No es peligroso ni difícil, pero si vas con gente mayor o con niños agotados, tenlo en cuenta y sube antes de que apriete el sol.
En coche se puede llegar mucho más cerca por la carretera que va hacia Pefkos, con desvío hacia la bahía. Hay aparcamiento limitado y en temporada alta se llena temprano. Cuesta unos 5 euros.
Cuándo venir
Nuestro momento favorito es a partir de las cinco y media de la tarde. Los grupos de excursión ya se han ido, la roca empieza a dar sombra, el agua está caliente después de todo el día de sol y la luz sobre la acrópolis se pone dorada.
Combinado con una cena en Lindos al bajar el sol, es probablemente el mejor plan de tarde-noche de toda Rodas.
Por la mañana temprano también funciona muy bien y está casi vacía antes de las nueve y media.
Alrededor
Lo obvio: la acrópolis de Lindos está literalmente encima y el pueblo a diez minutos.
Si quieres algo más amplio y con más servicios, la playa principal de Lindos, en la bahía norte, es de arena fina, agua muy somera y tiene toda la infraestructura. Es la opción con niños pequeños.