Es la playa de la postal. La bahía grande de Lindos, con la arena en curva, las barcas amarradas y arriba, escalonándose por la ladera, las casas blancas del pueblo coronadas por la acrópolis. Si has visto una foto de Lindos que no sea desde la acrópolis, está hecha desde aquí.

Y funciona además como playa de verdad, no solo como decorado.

Por qué es la mejor de la zona con niños

La bahía está muy protegida por dos brazos de tierra, así que el agua está prácticamente siempre en calma. Ni oleaje, ni corrientes, ni sorpresas.

La arena es fina de verdad y la entrada al mar tiene una pendiente suavísima. Se puede caminar treinta metros con el agua por la cintura. Para niños que empiezan a nadar es un escenario ideal.

Hay servicio de hamacas en buena parte de la playa, chiringuitos con comida y bebida, duchas y aseos. Está todo resuelto sin tener que subir al pueblo.

Nuestra combinación favorita en Lindos: subir a la acrópolis a primera hora de la mañana, bajar a esta playa a media mañana y comer aquí abajo. Los niños aguantan mucho mejor el orden en ese sentido.

El punto débil: el gentío

Es la playa de un pueblo que recibe autocares cada quince minutos en verano. Entre las once y las cuatro en agosto está saturada y las filas de hamacas se tocan unas con otras.

Además, aquí atracan los barcos de excursión que hacen la ruta de la costa este, lo que suma otro flujo de gente en horas concretas.

La solución es la de siempre en Rodas: primera hora o última. A partir de las cinco de la tarde la playa se vacía notablemente y el sol deja de castigar.

Sombra y precios

Sombra natural, ninguna. Las hamacas con sombrilla cuestan entre 12 y 20 euros el par según la zona y el operador, y en Lindos están en la banda alta de la isla.

Se puede plantar sombrilla propia en los extremos, sobre todo hacia el lado norte, donde la ocupación comercial es menor.

En los chiringuitos, un plato ronda 14 a 20 euros y las bebidas están un 30 por ciento por encima de la media de Rodas. Si vas con presupuesto ajustado, sube al pueblo a comprar en el supermercado o come en Pefkos, a cinco minutos en coche.

Aparcamiento y accesos

Este es el mayor incordio de la playa. El aparcamiento junto a la bahía tiene pocas plazas y en temporada alta se llena antes de las diez de la mañana.

Las alternativas son los dos aparcamientos generales de Lindos, el de arriba junto a la carretera con lanzadera de 60 céntimos y el de abajo, y luego bajar andando. Cuestan unos 5 euros el día.

Andando desde la plaza del pueblo son cinco minutos cuesta abajo por la calle principal. La subida de vuelta, con calor y después de un día de playa, se hace más larga de lo que parece.

Las alternativas contiguas

Al otro lado del promontorio, bajo el acantilado de la acrópolis, está la bahía de San Pablo: más pequeña, más recogida, con agua igual de tranquila y bastante menos gente. Si buscas tranquilidad y no necesitas tanta infraestructura, es mejor opción.

Y a dos kilómetros al sur está Pefkos, una playa larga de arena con hoteles alrededor y precios más razonables que en Lindos, bien conectada por autobús.

Para arena fina en cantidad y sin la carga turística de Lindos, la referencia de la costa este sigue siendo Tsambika, veinte kilómetros al norte.