Prasonisi está en el punto más al sur de Rodas, a dos horas de coche de la capital, y es el sitio más raro y más espectacular de la isla. Un islote rocoso unido a tierra por una lengua de arena de unos cuatrocientos metros de largo y cien de ancho. A la izquierda de esa lengua, el mar Egeo. A la derecha, el Mediterráneo.

Y no son iguales. El lado del Egeo, expuesto al viento del noroeste, está siempre picado, con olas y espuma. El lado mediterráneo queda al abrigo y es una lámina de agua en calma. Puedes estar de pie con un pie en cada mar y verlos comportarse de manera distinta.

Por qué es la meca del windsurf

Ese mismo viento que hace la escena posible es lo que trae a los windsurfistas de media Europa. El meltemi sopla aquí con una constancia extraordinaria de mayo a octubre, y la geografía permite algo poco común: agua plana en un lado para aprender y practicar maniobras, y olas en el otro para nivel avanzado. Todo en el mismo sitio, a cien metros de distancia.

Hay varias escuelas asentadas, entre ellas Prasonisi Center y Wind4Fun, que también hace kitesurf. Alquilan tabla y vela por horas o por días, dan cursos desde cero y guardan el material. Un curso de iniciación de varias horas ronda los 80 a 120 euros y el alquiler de equipo por día suele estar entre 45 y 60.

Si nunca has hecho windsurf, este es objetivamente uno de los mejores sitios de Europa para empezar, precisamente por la parte de agua plana.

Si no haces deportes acuáticos

Aunque no toques una tabla, merece el viaje. La imagen de los dos mares encontrándose, con cientos de velas de colores en el lado ventoso y gente flotando en el lado quieto, es única.

Hay que saber una cosa importante: la lengua de arena se cubre. En invierno y con temporal el mar la inunda y Prasonisi se convierte en isla de verdad. En verano está siempre transitable, pero a finales de octubre puede empezar a fallar.

Para simplemente bañarse, el lado mediterráneo, el de la derecha según llegas, es la opción. Agua tranquila, poco profunda cerca de la orilla y arena gruesa.

Lo que hay que llevar

Prasonisi es un sitio inhóspito en el buen sentido. Aquí no hay pueblo, no hay hoteles grandes ni paseo marítimo. Hay dos tavernas, unas cuantas habitaciones de alquiler para windsurfistas y arena.

Sombra: cero. Absolutamente nada. Sombrilla propia, y una que aguante viento fuerte, o preparate para achicharrarte. Este es el punto más crítico.

El viento levanta arena. Con ráfagas fuertes la arena golpea las piernas y se cuela en todas partes. Gafas de sol cerradas y bolsa estanca para el móvil.

Agua y comida propias si no quieres depender de las dos tavernas, que están bien pero son limitadas y en temporada alta se llenan.

Gasolina: llena el depósito en Gennadi o Kattavia. En Prasonisi no hay estación de servicio y la vuelta son 92 kilómetros.

Cómo llegar y cuánto tiempo dedicarle

Es un viaje serio. Dos horas por la costa este pasando Lindos, Gennadi y Kattavia, y los últimos kilómetros por una carretera estrecha con tramos de firme irregular.

Prácticamente no hay autobús. Es coche, moto o excursión organizada.

Nuestra recomendación es dedicarle el día entero y no ir y volver corriendo. La ruta hacia el sur atraviesa la Rodas menos turística: pueblos como Lahania y Mesanagros, playas casi vacías, el monasterio de Skiadi. Merece la pena parar.

Una idea que funciona muy bien: bajar por la costa este parando en las playas del sur, comer en Prasonisi, y volver por el interior vía Apolakkia y Embona, que enlaza con la Rodas de montaña.

Y si el viento del sur no es lo tuyo y prefieres agua quieta y arena fina, Tsambika en la costa este es el extremo opuesto de la misma isla.