Es pequeña, es incómoda y es una de las cosas más bonitas de Rodas. La bahía de Anthony Quinn es una cala de apenas sesenta metros encajada entre paredes de roca con pinos encima, y el agua tiene un color esmeralda que parece retocado hasta que lo ves.

Viene con letra pequeña, y prefiero contarla antes.

La historia del nombre

En 1960 se rodó aquí Los cañones de Navarone. Anthony Quinn, que interpretaba al coronel Stavros, se enamoró de la cala y compró terrenos en la zona con la idea de montar un estudio de cine y una escuela de arte.

El proyecto nunca salió adelante y hubo litigios que duraron décadas, pero el nombre se quedó. Los locales la llamaban Vagies antes de aquello.

El agua es el motivo

El fondo es de roca y grava, con cortados que bajan a plomo desde la orilla. Eso significa dos cosas: profundidad inmediata a pocos metros y una transparencia espectacular.

Para hacer snorkel es el mejor sitio de la isla junto a Ladiko. Hay peces en cantidad, formaciones rocosas, cuevas pequeñas y visibilidad de quince metros o más en días buenos. Lleva gafas y tubo sí o sí, porque sin ellas te estás perdiendo la mitad de la experiencia.

Los inconvenientes reales

No hay arena. La orilla es de guijarro grueso y roca. Entrar al agua descalzo duele y las piedras resbalan. Escarpines o sandalias de agua no son un capricho aquí, son necesarios.

Es diminuta. Sesenta metros de orilla en la playa griega más fotografiada de Instagram significa que en agosto, a mediodía, no cabe un alfiler. Se han instalado plataformas de madera sobre las rocas laterales con hamacas para dar cabida a más gente, y se alquilan a unos 15 o 20 euros el par.

El aparcamiento es de pago, unos 3 euros, y pequeño. La bajada desde él son ochocientos metros de camino con pendiente, sin sombra en gran parte.

Con niños muy pequeños no es la mejor opción por la profundidad inmediata y el suelo irregular. Con niños de más de siete u ocho que ya nadan y disfrutan buceando, es un paraíso.

Cuándo ir

Antes de las diez de la mañana o después de las cinco de la tarde. Es la única forma de disfrutarla en julio y agosto.

Hay un detalle que casi nadie tiene en cuenta y que importa: la cala está orientada de forma que las paredes de roca dan sombra en la parte oeste desde media tarde. Es decir, a partir de las cuatro y media tienes sombra natural gratis en un lado, algo rarísimo en Rodas. Ese es nuestro momento favorito para venir.

En mayo y octubre está casi vacía y el agua sigue clara, aunque más fría.

Servicios

Hay una cantina pequeña arriba con bebidas y comida sencilla. Precios turísticos.

No hay duchas de agua dulce ni aseos en condiciones, o son muy básicos según la temporada. Ven ya cambiado y con agua propia.

Cobertura móvil funciona bien, aunque encajonado entre paredes puede bajar.

Combinarla con Ladiko

A doscientos metros por el sendero de la costa está la playa de Ladiko, una bahía en forma de herradura, algo mayor, también de guijarro, con dos calas comunicadas. Es menos famosa, tiene más sitio y el agua es igual de clara.

Nuestra recomendación práctica: aparca una vez, haz snorkel en Anthony Quinn a primera hora, camina a Ladiko cuando llegue el gentío y come allí. Sale un día completo por el precio de un aparcamiento.

Si buscas justo lo contrario, arena fina y agua somera para tumbarse sin más, Tsambika está a un cuarto de hora en coche hacia el sur y es la mejor playa familiar de la isla.