El Valle de las Mariposas es lo más verde y lo más fresco que tiene Rodas. Un desfiladero estrecho con un arroyo, pasarelas de madera, cascadas pequeñas y una sombra densa que en agosto vale su peso en oro.

Esta excursión de media jornada lo resuelve sin coche, y en un sitio con transporte público escaso como el interior de Rodas, eso importa.

La cuestión de las mariposas: cuándo sí y cuándo no

Vamos con lo importante primero, porque es la principal fuente de reseñas negativas.

No son mariposas, son polillas tigre de la especie Euplagia quadripunctaria, atraídas por la resina dulce del liquidámbar oriental que crece en el valle.

Y solo están de finales de junio a mediados de septiembre, con el pico en julio y agosto. Si reservas esta excursión en mayo o en octubre, verás un desfiladero precioso y ninguna polilla. Nada de lo que te vendan cambiará ese hecho.

Cuando están, se ven posadas en los troncos, marrones y camufladas, en cantidades que llegan a miles. Al volar muestran las alas traseras naranjas. La escena impresiona, pero es más sutil de lo que las fotos promocionales sugieren.

Regla estricta y no negociable: no aplaudir, no gritar, no sacudir árboles para hacerlas volar. Están en reposo, no se alimentan y cada vuelo forzado gasta reservas que necesitan para reproducirse. La población ha caído mucho en las últimas décadas.

Cómo es el recorrido

Recogida en hotel o punto céntrico, normalmente por la mañana. Trayecto de unos 40 minutos hasta Petaloudes, a 25 kilómetros de la capital.

El sendero sube kilómetro y medio desde la entrada baja hasta la alta, con pasarelas de madera, escalones y puentes sobre el arroyo. Se hace en unos cuarenta minutos con paradas.

Arriba está el monasterio de Kalópetra, de 1782, con explanada de sombra, cafetería y vistas al valle.

Muchas excursiones combinan el valle con la colina de Filerimos en la misma media jornada. Esa combinación funciona bien y es la que recomendamos si te la ofrecen: dos sitios muy distintos, ambos verdes y con sombra, en cuatro o cinco horas.

Dificultad y qué llevar

Es la actividad menos exigente de todas las que ofrece Rodas. Sendero fácil, con barandillas, apto para casi cualquier condición física. Con niños es ideal: hay agua, puentes y bichos que mirar.

En silla de ruedas es parcialmente accesible en el tramo bajo, pero el recorrido completo tiene escalones.

Calzado cómodo, aunque nada técnico. Repelente de mosquitos, porque hay agua estancada y pican. Y algo importante: no uses perfume fuerte ni laca. Los olores intensos molestan a las polillas y pueden atraerlas hacia ti de forma bastante desagradable.

Chaqueta ligera fuera de julio y agosto. El valle es varios grados más fresco que la costa y en la sombra se nota.

Precio y expectativas

Ronda los 30 a 40 euros según incluya o no la entrada al recinto, que son unos 5 euros. Comprueba ese detalle antes de reservar.

Es una excursión de media jornada tranquila, no un plato fuerte. Si tienes cinco días en Rodas, encaja perfectamente en una mañana. Si solo tienes dos, prioriza la Ciudad Vieja y Lindos.

La alternativa por libre

Con coche, el valle está a media hora de la capital, hay aparcamiento en las dos entradas y la entrada cuesta 5 euros. Sale mucho más barato y puedes quedarte el tiempo que quieras.

El autobús público existe pero con muy pocas frecuencias, y eso es lo que justifica pagar la excursión organizada si no tienes vehículo.

Cancelación gratuita hasta 24 horas antes es lo habitual. Si el día amanece lluvioso, cancelar es buena idea: las pasarelas de madera mojadas resbalan bastante.