Psili Ammos significa literalmente arena fina, y en Grecia hay una docena de playas con ese nombre. Esta se lo gana. La arena de Schoinoussa es de un grano tan pequeño y tan claro que se te queda pegada a la piel como talco, y no se limita a la orilla: sube por la ladera formando una duna que trepa colina arriba hasta bastantes metros por encima del nivel del mar. Es una imagen rara en las Cícladas y es la razón por la que esta playa acaba en todas las fotos de la isla.

Está en la costa norte, a unos dos kilómetros de la Chora, lo que se traduce en veinticinco minutos de caminata por el camino de tierra que pasa por la aldea de Mesaria. No hay carretera asfaltada ni parking: se llega andando o en barca, y esa pequeña barrera es lo que mantiene la playa en el estado en que está.

Cómo es el baño

El agua es cristalina y el fondo de arena entra en pendiente suave los primeros metros, lo que la hace cómoda para nadar y razonable para niños que ya se defienden. No hay piedras en la entrada ni erizos en la orilla, algo que se agradece después de un par de días pisando calas de canto rodado.

Ahora el aviso importante, porque nadie lo cuenta: Psili Ammos está orientada al norte y eso, con meltemi, cambia todo. En julio y agosto, cuando sopla fuerte, aquí entra oleaje y la arena vuela. Los días de viento del norte esta playa es la peor elección de la isla y conviene cruzar a la costa sur, a Livadi o a Lioliou. Con el mar en calma, en cambio, es sencillamente la mejor de Schoinoussa.

Sombra, servicios y otras preguntas incómodas

Sombra hay, pero justa. Un cordón de tamariscos crece en la parte alta de la arena y ofrece unas cuantas manchas de sombra real que en agosto se ocupan temprano. Si llegas después de las once y quieres estar a cubierto, o vas con niños pequeños, o tienes la piel delicada, trae sombrilla propia. No hay nadie alquilando nada aquí.

Tampoco hay hamacas, ni chiringuito, ni duchas, ni socorrista, ni papeleras. Es una playa virgen en el sentido literal: no hay infraestructura ninguna. Trae agua (bastante, el camino de vuelta es cuesta arriba), algo de comer si vas a pasar el día y una bolsa para llevarte tu basura. Lo de la basura no es un detalle menor en una isla de 250 habitantes sin servicio de recogida en las playas.

Lo que sí hay, y es lo que salva la jornada, es una taberna familiar en Mesaria a doscientos metros de la arena. Sirve huevos del día, pan caliente, queso local y fava. Subir a comer allí y volver a bajar a la playa es el plan estándar de quien pasa el día en Psili Ammos.

Cuánta gente te vas a encontrar

En junio y septiembre puedes tener la playa prácticamente para ti, con cuatro o cinco personas repartidas por doscientos metros de arena. En la primera quincena de agosto, que es el pico absoluto de la isla, llegas a ver treinta o cuarenta personas. Puesto en contexto: eso en cualquier playa de Mykonos sería una mañana vacía. Aquí se considera lleno.

La fórmula para tenerla sola sigue siendo la de siempre: llegar antes de las diez o bajar a partir de las cinco de la tarde, cuando la luz además es mucho mejor para las fotos y la arena deja de quemar.

Practicalidades del camino

El sendero es de tierra compactada, sin dificultad técnica, con un par de repechos suaves y absolutamente sin sombra. Zapatilla o sandalia con suela, no chancla, especialmente para la vuelta. Calcula veinticinco minutos de ida desde la Chora y algo más de vuelta porque es subida.

Si no te apetece caminar o vas cargado, la alternativa es el barco. La excursión local que rodea la isla hace parada en varias calas de la costa norte y es también la única forma de llegar a Fikio y a Gerolimionas, dos ensenadas vecinas que no tienen camino cómodo. Puedes consultar el resto de opciones en la sección de playas de Schoinoussa.