Gerolimionas es la recompensa de Schoinoussa para quien esté dispuesto a caminar cuarenta minutos por un sendero que no siempre está claro. Es una cala pequeña, de apenas sesenta metros de arena, encajada dentro de una bahía mucho mayor en la costa norte de la isla. Y es, con diferencia, el mejor sitio de Schoinoussa para ponerse unas gafas y meter la cabeza en el agua.
La combinación que la hace especial es el fondo: roca, arena y praderas de posidonia alternándose a poca profundidad, con una visibilidad que en días de calma supera los quince metros. Los que bucean a pulmón y los pescadores submarinos de la isla vienen aquí, y eso es la mejor recomendación posible.
El snorkel
Si solo vas a llevar unas gafas y un tubo en la maleta, guárdalos para esta cala. En los bordes rocosos hay sargos, salpas, castañuelas y bastante pulpo. La pradera de posidonia del centro de la bahía tiene la típica fauna de fondo de pradera y, si tienes paciencia, se ven salmonetes hozando en la arena.
Hazlo por la mañana, cuando el mar suele estar más plano y la luz entra mejor. Y no vayas solo si piensas alejarte: no hay socorrista, no hay nadie en la cala la mayoría de los días y la cobertura de móvil en esta parte de la isla es irregular.
El camino, con honestidad
Desde la Chora se tarda unos cuarenta minutos, subiendo primero hacia Mesaria y desviándose después hacia el noroeste. El sendero está marcado a trozos, con algún hito de piedras, y hay un par de puntos donde no está claro cuál es el ramal bueno. No te vas a perder de verdad (la isla tiene ocho kilómetros y medio cuadrados y desde lo alto se ve todo) pero sí puedes acabar dando un rodeo de veinte minutos bajo el sol.
Lleva calzado cerrado, el terreno es de piedra suelta. Lleva agua de sobra, porque la vuelta es cuesta arriba y no hay ni un grifo en el camino. Y descarga el mapa sin conexión en el móvil antes de salir.
Qué esperar al llegar
Nada. Literalmente nada. No hay chiringuito, ni sombra, ni duchas, ni papelera, ni un banco donde sentarse. Gerolimionas es una playa virgen en el sentido estricto: sesenta metros de arena entre dos brazos de roca y el mar delante.
Eso implica que necesitas ser autosuficiente para la jornada. Agua, comida, protección solar, sombrilla si no aguantas el sol directo y una bolsa para llevarte todo lo que traigas. La ausencia de sombra es el punto flaco serio: en agosto, entre las doce y las cuatro, esta cala es un horno.
A cambio, la probabilidad de tenerla para ti solo es altísima. Incluso en el pico de agosto es habitual pasar la mañana sin ver a nadie más que a la barca de excursión cuando se acerca a fondear.
La alternativa por mar
Si el camino no te convence o vas con gente que no camina bien, la opción es la barca local que hace el circuito de la isla. Sale del puerto de Mersini y fondea precisamente en las calas que no tienen acceso cómodo: Gerolimionas, Sifneiko y el islote de Fidou. Es la forma más agradable de conocer esta parte de Schoinoussa y suele incluir varias paradas de baño en una salida de medio día.
Vecina de Gerolimionas, hacia el este, está Fikio, otra cala diminuta de agua turquesa con el mismo perfil: ninguna infraestructura, ningún acceso cómodo y ninguna persona. Entre las dos y las calas de Aligaria, en la costa contraria, se completa el mapa de las playas secretas de la isla. La lista entera está en la página de playas de Schoinoussa.