Mesaria es el tercer asentamiento de Schoinoussa y el que casi nadie menciona, lo cual es injusto porque probablemente sea el más bonito de los tres. Está a unos veinte minutos andando desde la Chora por el camino del norte, y lo que te encuentras al llegar es una veintena escasa de casas bajas repartidas entre campos de cultivo, muretes de piedra seca y algún olivo retorcido.

Aquí no hay nada que visitar en el sentido turístico del término. No hay monumento, ni mirador señalizado, ni cartel explicativo. Lo que hay es una aldea agrícola funcionando como funcionaba hace sesenta años, con gallinas sueltas, un tractor viejo aparcado bajo una higuera y ropa tendida al viento. Por eso merece el paseo.

Los campos de fava

Mesaria está en el corazón de la zona de cultivo de la isla, y eso significa fava. Los guisantes amarillos partidos que se siembran en estos campos son el producto estrella de Schoinoussa y tienen una reputación sólida en todo el Egeo, hasta el punto de que a finales de junio la isla celebra un festival entero dedicado a ellos, con música tradicional en el patio de la escuela y las productoras sirviendo platos hasta la madrugada.

Si pasas por aquí en primavera verás las matas en flor. En verano, después de la siega, los campos quedan de un color pajizo que contrasta fuerte con el azul del mar al fondo. Es una imagen mucho más agrícola y menos postal de lo que uno espera de las Cícladas, y precisamente por eso se queda en la memoria.

Dónde comer, y por qué aquí

La taberna de Mesaria es de esos sitios que la gente recomienda bajando la voz. Es familiar, pequeña, con mesas fuera, y sirve exactamente lo que da la isla: huevos de las gallinas de la casa, pan caliente, queso local, verdura de huerto, fava por supuesto, y carne o pescado según lo que haya ese día.

El desayuno aquí, después de levantarse temprano y caminar desde la Chora, es una de las mejores cosas que se pueden hacer en Schoinoussa. Y como Mesaria está a doscientos metros de Psili Ammos, la combinación evidente es desayunar, bajar a la playa, pasar la mañana y volver a comer antes de regresar al pueblo.

Cómo llegar y qué esperar del camino

El camino desde la Chora es de tierra compactada, sin sombra y con algún repecho suave. Veinte o veinticinco minutos a paso normal. En julio y agosto hazlo antes de las once o después de las seis, porque a mediodía el sol pega de lleno y no hay dónde refugiarse. Lleva agua: en el trayecto no hay fuentes ni bares.

No necesitas vehículo. De hecho, en Schoinoussa casi nadie lo usa: no hay alquiler de coches propiamente dicho y las distancias son ridículas. Alguna moto se consigue preguntando en el alojamiento, pero para llegar a Mesaria es innecesaria.

El norte de la isla

Desde Mesaria el terreno sigue subiendo hacia el extremo septentrional de Schoinoussa, la parte más agreste y menos transitada. Por ahí salen los senderos hacia Gerolimionas, una cala pequeña y resguardada en una bahía grande con un fondo marino que los que bucean a pulmón consideran el mejor de la isla, y hacia Fikio, otra ensenada diminuta de agua turquesa.

Son caminos sin señalizar del todo, con tramos de piedra suelta, y conviene hacerlos con calzado cerrado y con el móvil cargado. No hay peligro real (la isla mide ocho kilómetros y medio cuadrados, no te puedes perder de verdad) pero sí puedes acabar dando un rodeo largo bajo el sol si te equivocas de ramal.

Desde lo alto del norte se ve el islote de Ofidoussa recortado sobre el mar, y en días claros el perfil de Naxos al noroeste. Es el mejor mirador natural de Schoinoussa y no tiene ni un cartel que lo indique.